martes, 27, septiembre, 2022
CubaOnLine

El 1.º y el 2 de noviembre en el norte de argentina se practica un ritual que nace desde la emoción al recordar a los difuntos. 

Como sucede cada año, en toda la Puna se respira un aire diferente. En los pequeños poblados se huele el pan horneado en los hornos de barro, donde se cuecen las ofrendas. Las casas se visten de luto. Son dos días de emoción, en los que se renueva una tradición ancestral: el 1 y 2 de noviembre, fechas en que los habitantes del Norte homenajean a las almas de sus muertos.

Los lugareños preparan la mesa para recibir a los muertos en sus respectivos domicilios. La familia se dispone a ofrendar a los difuntos con las cosas que, cuando estaban vivos, disfrutaban. Las tradiciones varían en cada poblado, aunque el sentido es el mismo. Un ritual nacido de las costumbres indígenas y los ritos católicos, que le da ese color tan único al folclore del norte argentino.

En San Antonio de los Cobres, el poblado más alto del país, decidieron mostrar cómo se vive estos días en muchas casas del pueblo. Por eso en el Museo Regional Andino se dispuso un espacio para las ofrendas de sus muertos abierto a la comunidad y a los turistas.