sábado, 25, septiembre, 2021
CubaOnLine

La presencia de un imponente volcán, la abundancia de espacios verdes y la amplia oferta de spas convierten a Costa Rica en un ícono del turismo de bienestar.

El turismo de bienestar es uno de los productos que en épocas de pandemia han visto un mayor auge a nivel mundial e incluso existen estudios que revelan que los viajeros que lo practican gastan un 130% más que el turista promedio global. En ese sentido, Costa Rica lleva algunos años desarrollando este segmento a través de una campaña Wellness Pura Vida que busca aprovechar los atractivos turísticos del país y los recursos en torno a la sostenibilidad en un ambiente de naturaleza.

El país centroamericano se presenta como un destino ideal para desintoxicarse del estrés y del ajetreo diario, en el que los visitantes pueden hacer excursiones, actividad física y alimentarse saludablemente, además de una amplia gama de acciones para renovar mente, alma y cuerpo.

Este concepto incluye el contacto con la naturaleza en recorridos de trekking, forest bath (respiración del aire puro en el bosque), earthing (caminata descalzo en la tierra o en la arena); opciones gastronómicas; mezcla de comida y spa (splunch) y el consumo de productos locales en conexión con el medio ambiente.

A fuego lento

Durante un largo tiempo, el volcán Arenal, ubicado en La Fortuna, zona norte de Costa Rica, atrajo las miradas de millones de visitantes debido a sus constantes erupciones de lava. Sin embargo, hace dos años que el mismo está inactivo, motivo por el cual se ha convertido en un atractivo turístico ideal para quienes desean adoptarlo como un lugar para la relajación.

En sus laderas, el volcán encierra un espacio perfecto para el bienestar, la salud y una gran cantidad de actividades. Particularmente, las aguas termales y minerales, así como también los tratamientos con lodo volcánico y una extensa variedad de masajes conforman una combinación con la naturaleza que permite alejarse del estrés típico de las grandes urbes.

En este lugar, las aguas termales cuentan con propiedades curativas y aportan beneficios a la salud a partir de elementos naturales. Además, otro de sus grandes atractivos es la catarata La Fortuna, ubicada a unos cinco kilómetros del centro de la localidad, que se encuentra en medio de un frondoso bosque y cuenta con una caída de agua de 75 metros.

Namasté

Costa Rica se presenta como un lugar ideal para que los amantes del yoga encuentren la oportunidad de disfrutar de la pura vida de la manera más auténtica: conectado con el medio ambiente y rodeado de los sonidos de la naturaleza. En ese sentido, el país centroamericano cuenta con una gran cantidad de lugares a lo largo y a lo ancho del territorio en los que se puede practicar yoga, meditar y conectarse con uno mismo, ya sea en medio de la selva o en una playa del Pacífico.

Sin embargo, uno de los destinos más destacados para esta actividad es Nosara, un pueblo que es reconocido por sus batidos tropicales y un paraíso de arena blanca ubicado en la Península de Nicoya, una de las zonas azules del mundo, es decir, una de las regiones que, según los expertos, desprenden una energía especial para los fanáticos del yoga. Dos de las playas más famosas para la práctica de esta actividad son Nosara, que cuenta con una longitud de tres kilómetros y presenta un manglar formado en el río del mismo nombre; y Guiones, que se caracteriza por sus siete kilómetros de arena blanca y brillante. En ambos casos es posible apreciar un paisaje que atrae a viajeros de todo el mundo, debido a que son considerados un santuario al aire libre y el hogar del turismo espiritual.

Un calor en el cuerpo

Los masajes con rocas volcánicas son uno de los tratamientos más populares en Costa Rica, ya que estas piedras retienen el calor obtenido en agua con temperaturas de entre 50 y 65 grados. De esta manera, al colocarse de forma terapéutica en la piel, su función es expandir los vasos sanguíneos, promoviendo la circulación. Así, junto con el peso de las piedras, se consigue que el pasajero se adentre en una profunda relajación.

Durante la terapia se utilizan más de 60 rocas diferentes y se puede combinar el uso de piedras calientes y frías. Se considera que el calor, en combinación con el masaje, proporciona energía, oxigena la piel y revitaliza al paciente. La idea es poner las piedras en diferentes áreas específicas del cuerpo que son puntos de energía, tales como la columna vertebral, el abdomen, la frente, las manos y los dedos de los pies.

Algunas de las ventajas de esta técnica son la eliminación de las toxinas, la estimulación del metabolismo, el alivio de calambres menstruales y dolores de espalda, reducción de dolores de espalda y el estrés e inducción al sueño.
Por otra parte, los especialistas recomiendan que no se sometan a estos tratamientos las embarazadas, los niños y quienes tengan arritmias, hipertensión, trastornos hepáticos o renales, epilepsia, o problemas cardíacos, diabetes, osteoporosis, migraña y fatiga muscular crónica.

En contacto con la naturaleza

Si de relajarse se trata, el Parque Nacional Manuel Antonio representa una visita obligada en cualquier viaje por Costa Rica. Este lugar comprende uno de los paisajes más impresionantes del país e invita a pasar el rato en sus playas y conocer su rica biodiversidad. Ubicado en la costa pacífica del territorio tico, es un área de conservación natural en la provincia de Puntarenas.

  Sus playas son de fina arena y están rodeadas de inmensas montañas de bosque tropical húmedo. Espadilla Sur es una de las más buscadas para nadar y relajarse con el sonido de las olas, mientras que Manuel Antonio es de las más concurridas para hacer snorkel.

Además, se hallan Puerto Escondido, que cuenta con una formación rocosa, la cual posee un hoyo por el que sale un chorro de agua cuando sube la marea; y Punta Catedral, que solía ser una isla pero que ahora está unida a tierra firme a través de un puente natural de tierra. Por otro lado, dentro del área protegida es posible recorrer los senderos del parque y observar la abundante flora y fauna del lugar. Entre ellos, se destacan monos, mapaches, iguanas, perezosos y todo tipo de aves autóctonas.