jueves, 21, octubre, 2021
CubaOnLine

El Camino de Santiago convoca a fieles de todo el mundo que emprenden un duro recorrido hasta la tumba del Apóstol. ¿Por qué este año es tan especial?

Desde épocas inmemoriales, peregrinos de todo el mundo siguen el camino que conduce a Santiago de Compostela, la ciudad española que creció alrededor del sepulcro del apóstol Santiago. Declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, este recorrido es uno de los más antiguos, concurridos y celebrados de todo el continente: todos los años. Más de 300 mil viajeros se suman a este fenómeno con la intención de conocer un ícono religioso, pero además como un reto personal, para emprender un viaje espiritual o simplemente para entrar en contacto con la naturaleza.

Desde sus inicios, el Camino de Santiago sólo fue una vía de peregrinación religiosa, pero con el correr de los años se convirtió en un punto de encuentro entre personas de distinta procedencia, que ayudó a que surgiera una cultura basada en el intercambio de ideas y corrientes artísticas y sociales que componen la identidad europea actual.

Hoy, caminar por una ruta de doce siglos de antigüedad se resume en una conjunción de sacrificio y recompensa que transforma la mente de cualquier persona que se anime a experimentarlo.

Tres caminos

El Camino Francés se inicia en Roncesvalles y es considerado la ruta con mayor tradición. Este trayecto se remonta al siglo IX, poco tiempo después del descubrimiento de los restos del Apóstol. Cuenta con una gran riqueza artística y paisajística, y reúne a peregrinos de hasta 150 países.

En los últimos años, más del 70% de los fieles realizó el Camino de Santiago a través del itinerario que se inicia en Francia y que, tras cruzar los Pirineos, cubre el norte de la península ibérica de este a oeste. Si bien durante unos largos siglos este recorrido dejó de hacerse, luego de la Segunda Guerra Mundial, comenzó a notarse la llegada de nuevos peregrinos en busca de ese símbolo histórico de la unión europea.

A partir de entonces, se fundaron las asociaciones de amigos del Camino de Santiago y se señalizó la ruta con las características flechas amarillas. Por otra parte, el Camino del Norte es una ruta que serpentea la cornisa cantábrica, desde Irún a Compostela, sobre el margen septentrional de la península. En este caso, los peregrinos deben sortear las riberas y entrantes de mar para luego llegar al interior gallego.

Además de los peregrinos procedentes de los poblados, los navíos que llegaban de diferentes lugares de Europa desembarcaban en la costa cantábrica para comenzar el recorrido a Santiago de Compostela.
Este trayecto no está tan masificado ni tampoco dispone de una gran infraestructura enfocada al peregrino, sin embargo, se mantiene entre las más transitadas. Se trata de una ruta tranquila, exigente en los montes y aunque puede ser dura por el clima, también incluye paisajes de mucho verde.

Por último, el Camino Primitivo fue una de las rutas a Santiago más importantes en los primeros años de culto jacobeo. Al día de hoy, pueden todavía visitarse las ruinas del último hospital de peregrinos (Montouto), que funcionó hasta comienzos del siglo XX.

Es una ruta no muy conocida, pero de las más fascinantes para recorrer, por la gran belleza de sus paisajes, y a la vez muy exigente con los peregrinos. Atraviesa zonas de montaña muy despobladas, sin servicios de alojamiento ni gastronómicos. En este trayecto, en el que los viajeros pueden visitar tres ciudades que merecen una estadía prolongada (Oviedo, Lugo y Compostela), la naturaleza está tan presente que las rutas prácticamente carecen de asfalto.

Un año especial

Se llama Jacobeo al año en el que el 25 de julio cae domingo, y es de suma importancia para los fieles porque les da la posibilidad a los peregrinos que visitan la tumba del apóstol Santiago de conseguir la indulgencia plenaria, o el perdón de todos los pecados. Por primera vez en la historia, durará dos años consecutivos, finalizando el 31 de diciembre de 2022, a partir de un decreto del Papa Francisco, debido a la pandemia de coronavirus que aqueja al mundo.

Para obtener el jubileo en Año Santo los peregrinos y fieles deben cumplir con tres requisitos: visitar la tumba del Apóstol en la Catedral de Santiago de Compostela, rezar alguna oración (además de pedir por las intenciones del Papa) y recibir los sacramentos de la confesión y la comunión en los quince días anteriores o posteriores a la visita a la Catedral.

Si bien no es necesario realizar el Camino de Santiago para obtener el jubileo, muchos peregrinos lo toman como una buena excusa para transitar rodeados por la naturaleza y escapar de la vorágine de las grandes ciudades.

¿Por qué hacerlo en 2021/2022?

Emprender el camino de Santiago durante el Jacobeo tiene una particular relevancia para los peregrinos, y es por ese motivo que un número considerablemente mayor de personas se autoconvoca para seguir los pasos del Apóstol. Una de las razones es la posibilidad de ingresar a la Catedral por la “Puerta Santa”, hecho que únicamente se produce los Años Santos. Se trata de una pequeña entrada, abierta en la parte trasera, a través de la cual se accede directamente a la tumba del Apóstol y facilita tanto el rito del abrazo a su estatua como la visita a la cripta con sus restos.

Además, en este año es posible visitar el Pórtico de la Gloria, obra del Maestro Mateo y una de las Joyas del Románico Mundial. Incluso se puede ver al Botafumeiro en acción, que representa un espectáculo único en la actualidad. Consiste en un incensario que solía utilizarse para purificar a los peregrinos y mitigar los “olores” en el interior de la Catedral. Por otra parte, los fieles pueden obtener “la Compostela”, un certificado que demuestra que se ha realizado como mínimo los últimos 100 kilómetros a pie o los últimos 200 en bicicleta.

La bici, amiga y enemiga

Hay peregrinos que eligen emprender el Camino de Santiago montados sobre dos ruedas, atraídos por la oportunidad de cubrir mayores distancias en menor tiempo y la posibilidad de acercarse a lugares de interés que se encuentran un poco desviados del Camino. Sin embargo, cuentan con algunas dificultades. Lo principal es que no tienen prioridad en los alojamientos. Otro de los grandes inconvenientes es que en determinadas zonas de las rutas es complicado encontrar un lugar donde arreglar la bicicleta en caso de necesitarlo.