jueves, 29, julio, 2021
CubaOnLine

Con el paso de los años, la fiesta de San Patricio ha ganado adeptos alrededor del mundo, a punto tal de convertirse en una costumbre que no entiende de nacionalismos.

En una era en la que la tecnología ha empujado a la gente a quedarse en casa para mirar una película o distenderse con juegos electrónicos, parecerían estar contados con los dedos de una mano los motivos que llevan a la sociedad a salir a la calle y relacionarse con otras personas. Siguiendo esa teoría, la cerveza, en sus múltiples variantes, podría tranquilamente ser un robusto pulgar capaz de ampliar una juntada entre amigos o de allanar el camino para comenzar una conversación entre dos desconocidos.

Esta famosa bebida ha generado un fanatismo tal que en todos los rincones del planeta se suelen organizar diversas festividades en su honor. Una de ellas tiene lugar cada 17 de marzo, fecha en la que el mundo se tiñe de verde para celebrar el día de San Patricio. Este evento de origen irlandés comenzó como una tradición religiosa y derivó en una fiesta que invita a la gente a disfrazarse y beber cerveza en las calles céntricas.

Un poco de historia

En algún 17 de marzo entre 461 y 593 (los historiadores no tienen en claro cuál es el año exacto), falleció San Patricio, luego de haber pasado los años más importantes de su vida en Irlanda, donde aprendió a hablar el idioma celta y se dedicó a evangelizar a sus habitantes. Incluso, existe una versión cristiana que relata que este misionero explicaba el misterio de la Santísima Trinidad a través de un trébol de tres hojas, objeto que se transformó en el símbolo de la famosa celebración.

San Patricio nació como un evento religioso que se desarrollaba únicamente en Irlanda. De hecho, a principios del siglo XX se convirtió en una fiesta pública y, como dato curioso, la ley determinaba que las tabernas debían estar cerradas durante todo el día. Más adelante en el tiempo, pasó a ser un gran desfile, hasta que a mediados de la década del ‘90 se convirtió en una celebración de repercusión internacional.

Fue tal la importancia que se le dio al Día de San Patricio que la tradición religiosa pasó a un segundo plano y alrededor del globo se adoptaron los símbolos de la cultura irlandesa (como el trébol, los “leprechauns” -duendes mitológicos- y la ingesta de cerveza en todos sus formatos).

De local

Si bien San Patricio se celebra en todas partes del mundo, en cada lugar se hace de manera diferente. En Irlanda, por ejemplo, los festejos duran cuatro días y las calles se inundan de música y bailes. Una de las atracciones más destacadas de esta fecha es el desfile temático que suele realizarse en Dublin, en el que carruajes alegóricos y disfraces son los grandes protagonistas.

Asimismo, la vestimenta también es un punto a tener en cuenta, ya que todos aquellos que salen de sus casas para disfrutar de la fiesta, usan alguna prenda verde, color que se ha vuelto un ícono de la festividad. Además, el disfraz de duende es otra de las costumbres que forma parte del paisaje durante San Patricio, ya que se piensa que estas criaturas son sinónimo de suerte y abundancia.

Otro elemento que es típico en esta festividad es el céilidh, una danza tradicional de Irlanda en la que pueden participar hasta 16 personas y que cobra una gran relevancia debido a que se suelen dar competiciones que llegan a durar largas horas. En cuanto a la música, las gaitas también se convierten en el centro de las miradas, ya que originan un pintoresco paisaje sonoro.

Pero si hay un elemento que ocupa un lugar trascendental en esta celebración es la gastronomía. El cordero y la cerveza, la cual se puede conseguir incluso en color verde, son algunos de los factores infaltables en San Patricio.

Industria nacional

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, una multitud de unos 50.000 visitantes vestidos de verde inundan la calle Reconquista y convierten a este típico escenario del after office en una verdadera sucursal irlandesa. Sin embargo, aunque es un sitio que suele estar plagado de pubs que parecen trasladar a los asistentes al país europeo, la celebración criolla poco tiene que ver con la original: sin desfiles, ni misas, esta fecha no es más que una simple excusa para juntarse con amigos y tomar cerveza.

Este año, ante el cierre de algunos de los emblemáticos bares irlandeses del centro porteño como consecuencia de la crisis económica que generó la pandemia de coronavirus, fueron varias las cervecerías y hamburgueserías que propusieron descuentos, happy hours y distintas promociones en torno a San Patricio.

El Patio de los Lecheros, un espacio abierto que ya se convirtió en un ícono del barrio porteño de Caballito, fue el centro de los festejos en un año particular. Con los cuidados que la situación sanitaria requiere, el lugar permitió el ingreso de unas 450 personas, que pudieron beber cerveza, degustar la gastronomía alusiva a la fecha y disfrutar del grupo de música celta Telyn Hud.

Encerrados pero presentes

2021 fue el segundo año consecutivo en el que la pandemia de coronavirus impidió que se organizaran las habituales celebraciones por el Día de San Patricio. En situaciones normales, se hubiesen consumido unos 13 millones de pintas de cerveza en todo el mundo, sin embargo, la cuarentena (actualmente más flexible que en 2020) alejó a la gente de las calles y de la posibilidad de reunirse, por lo que ese número se redujo considerablemente.

Turismo de Irlanda promueve anualmente una iniciativa llamada Global Greening (el verde global), que consiste en bañar con luz verde famosos monumentos y edificios para celebrar los vínculos con el país europeo. Este año se registró una cifra récord de 690 construcciones en 66 países. Lugares reconocidos como la Ópera de Sídney, la estatua del Cristo Redentor de Río de Janeiro y el Empire State Building de Nueva York, además de otros monumentos más extravagantes, como la gran estatua de los Pitufos en Bruselas o el sauna de hielo en Tampere en Bruselas. Además, en Nueva York se suele celebrar el desfile más antiguo del Día de San Patricio, evento que se organiza ininterrumpidamente desde 1762. Lejos de suspenderse por la situación sanitaria, en esta oportunidad se realizó de manera más reducida y tuvo como finalidad homenajear a los trabajadores sanitarios y a los servicios de primeros auxilios. El mismo se transmitió en directo vía streaming y se evitó informar el horario para que la gente no se autoconvocara en el lugar.

Por otro lado, los pubs irlandeses permanecieron cerrados como consecuencia de la pandemia en la mayoría de los países, lo cual imposibilitó a los amantes de la cerveza juntarse a escuchar música celta y respirar el típico clima irlandes. Es por eso que Turismo de la “Isla Esmeralda” ofreció una retransmisión de 90 minutos en directo desde tres queridos pubs de Dublín, Dingle y Belfast en YouTube y Facebook