viernes, 26, febrero, 2021

Con un buen presente en Intratables por la pantalla de América TV, Débora Plager contó cómo surgió su vocación por el periodismo y cuáles fueron los destinos que más la marcaron.

– ¿En qué momento de tu vida estás?
– No podría definirlo de una manera muy auspiciosa por el contexto. Estamos atravesando una realidad que nunca imaginamos, una cotidianeidad distinta con miedo a enfermarnos o a contagiar  nuestros seres queridos. Vivo un buen momento profesional, porque tengo trabajo y varias propuestas para 2021, mi familia y yo estamos bien, pero el virus no deja de estar presente y lamentablemente impacta un poco en mis actividades personales.

– Debido al éxito que alcanzaste en los medios periodísticos, ¿qué proyectos tenés para este año?
– Tengo por delante la continuidad en América TV con Intratables y estoy evaluando un proyecto radial para la temporada 2021. Sigo escribiendo mis columnas de opinión en El Cronista, así que mi agenda laboral está bastante completa.

– ¿Cómo surgió tu vocación por el periodismo?
– Desde muy chica supe que iba a seguir el camino de la comunicación. No tenía muy claro si iba a ser periodista, locutora o productora. Me gustan mucho los idiomas, así que estudié inglés y francés. Ya de más grande, cuando estaba por terminar la escuela secundaria, tenía que tomar una decisión, así que me incliné por la carrera de Ciencias de la Comunicación, que tenía una orientación a Periodismo. Una vez que conocí los medios no los dejé más y supe que mi vocación iba a ser por ahí.

– ¿Te arrepentiste en algún momento?
– No, para nada. Con el paso del tiempo las personas van desarrollando más pasión por lo que hacen en la medida que encuentran un lugar de expresión que les gusta. Tenía desafíos por delante permanentemente. El periodismo fue lo que me trajo hasta acá.

– Tu mamá es escritora y los libros suelen estar muy cerca de la vida de una persona que se dedica a la comunicación. ¿Qué influencia tuvo en vos la literatura?
– Mi mamá se dedica a las novelas de ficción, tiene muchos libros publicados, ya perdí la cuenta de todos los que tiene. Durante muchos años dije que el monopolio de la palabra escrita lo tenía ella, mientras yo me enfocaba en la comunicación audiovisual con mis trabajos en radio y televisión. Recién en 2020 empecé a escribir y ahí encontré una conexión más concreta porque me di cuenta realmente de que me gustaba. Era un terreno en el que yo me sentía muy cómoda y gratificada. Gracias a mi mamá y a la literatura pude aprender el valor que tiene la palabra.

– ¿Cuáles fueron tus primeras experiencias con tu familia al momento de viajar?
– Cuando era chica no era tan habitual como hoy hacer grandes viajes lejos de Argentina. Las vacaciones eran en la Costa Atlántica, por lo tanto no tuve tantas escapadas con mi familia. La primera vez yo debía tener 10 u 11 años. Con mis padres fuimos a Estados Unidos e hicimos un recorrido grande por distintos puntos del país. Más allá de ese momento, no tengo muchos más recuerdos en mi memoria.

– ¿Cuándo surgió tu pasión por los viajes?
– Cuando empecé a tener alguna independencia económica de más grande, después de los 18 años, me propuse como meta viajar porque siento que es una experiencia enriquecedora y liberadora. Los viajes son el premio más grande para una persona. Por eso decidí ahorrar y lo primero que hice fue comprar un pasaje para conocer Nueva York. Al comenzar a trabajar en el mundo del periodismo tuve la suerte de hacer muchas coberturas inter- nacionales y eso me permitió conocer lugares a los que después volví como turista.

– ¿Cuáles fueron esos destinos que te marcaron?
– Por ejemplo, las capitales europeas más emblemáticas, como París, Roma y Madrid. Estuve en China, también. Sabía que esos lugares tan apasionantes debían ser explorados por mí más en profundidad, así que decidí regresar como turista apenas pude.

– ¿Recordás algún viaje reciente que te haya maravillado?
– En el verano de 2020, antes de la pandemia, fui a Maldivas, un lugar que quizás en el radar de los viajeros más tradicionales no está. ¡Quedé impactada! Estaba obsesionada con ir. Creo que en algún momento habré visto una foto que me hizo un click en la cabeza para trazar ese objetivo de viajar al destino. No me defraudó en absoluto, fue una experiencia apasionante.

– Incluso celebraste que Maldivas haya sido elegido como mejor destino turístico a nivel mundial en 2020…
– Exacto, porque yo opté por viajar para allá casi de manera instintiva y racional. Apenas vi esa imagen en Instagram me cautivó, con esa playa fantástica, ese cielo imponente, ese mar espectacular. Sin muchos más datos que esos tomé la decisión de viajar para Maldivas y fue algo increíble. Cuando llegué me llamó la atención ver turistas de todo el mundo, así que evidentemente es un paraíso en la Tierra.

– Cuando viajás, ¿te reconoce la gente?
– Sí, me ha pasado eso. A veces me sorprende, sobre todo cuando voy a lugares más playeros en los que me pongo anteojos o algún sombrero. Me han reconocido hasta por la voz y es algo muy gratificante.

– Los viajes suelen formar parte de la vida de un periodista. ¿Cuáles fueron las coberturas que más recordás?
– Tuve muchas experiencias laborales que fueron más que interesantes por el contenido periodístico de cada una de ellas. El golpe de Estado en Honduras, la muerte de Hugo Chávez en Venezuela, la asunción del Papa Benedicto XVI son algunas de las más importantes que hice. Sin embargo, las que más me gustaron fueron las que me llevaron a lugares muy lejanos. Sobre todo porque al estar ubicados en el sur del continente americano jamás pensé que iba a llegar a esa clase de destinos como turista. Conocí China, viajé muchos años seguidos a las Naciones Unidas, estuve conectada con periodistas de todo el mundo y hasta vi de cerca a los presidentes de todos los países en el edificio de la ONU.

– ¿Hay algún evento periodístico que todavía tengas pendiente cubrir?
– Es difícil, porque habría que predecir un poco el futuro. Probablemente sean hechos que todavía no sucedieron y sean trascendentes para la historia de la humanidad. A mí particularmente me gusta mucho la política y me he dedicado a la actualidad de dicho segmento en los últimos años. Por ejemplo, el traspaso de mando de Estados Unidos sería una buena cobertura para hacer. Es un hecho relevante que me gustaría ver y más por el contexto en el que se dio. Seguramente más adelante habrá algún acontecimiento atravesado por la realidad política.

¿Qué te motivó a pasar la Navidad en Salta?
– Fue una manera de hacer mi propia burbuja. Fui con mi marido, no en avión ni en micro, sino en nuestro vehículo. Paramos en lugares en los que realmente, en ese entonces, éramos los únicos turistas. Literalmente fuimos los únicos huéspedes. Hicimos varios recorridos al aire libre en auto, paseamos mucho, así que fue un viaje muy cuidado en un contexto como el del COVID-19. Dejé de lado la “tentación” de las reuniones familiares y viví esta experiencia marcada por el coronavirus.

– ¿A qué lugares de Argentina viajaste?
– Hace dos años aproximadamente me propuse conocer los destinos turísticos del país, porque por momentos no vemos los privilegios que tenemos a nuestro alcance. Recorrí el Norte argentino y me encanta, es fascinante. Los Valles Calchaquíes, Cafayate, Cachi y Purmamarca son bellísimos. Otras maravillas naturales como las Cataratas del Iguazú me fascinaron. En el Sur hice una recorrida por Villa La Angostura, Bariloche y El Calafate, entre otras ciudades.

– ¿Hay algún destino nacional o internacional que todavía tengas pendiente por conocer?
– Sí, Ushuaia, por ejemplo. Recuerdo que una vez estuve muy cerca de hacer una cobertura periodística en las Islas Malvinas y lamentablemente se frustró esa posibilidad. Otros destinos que sueño conocer son Puerto Madryn y Esteros del Iberá. A nivel internacional te diría Japón y Costa Rica.

– ¿Cuál es el destino que más te hizo emocionar?
– Por alguna razón que desconozco en los únicos lugares que lloré apenas llegué fueron París, por su belleza, y China, porque me emocioné cuando pisé por primera vez la Ciudad Prohibida. Además de ir a París, que es un verdadero “imán” porque no podés despegarte de la ciudad una vez que la conocés, recorrí toda la Campiña Francesa y la Ruta de los Pintores. Pasé por Aix-en-Provence y Arlés, por ejemplo, dos lugares muy emblemáticos en los que estuvieron artistas de la talla de Paul Cézanne y Vincent van Gogh. No soy una persona de conmoverse fácilmente, pero la pintura me atrapa y te diría este viaje me hizo soltar las lágrimas.

– ¿Cuál sentís que es tu lugar en el mundo?
– Yo creo que es Argentina. Algunos dicen que el sentido de pertenencia de una persona es su infancia, entonces es muy difícil buscar fuera del país. Mi lugar en el mundo es Buenos Aires.

– ¿Te animarías a radicarte en el exterior?
– Podría vivir un tiempo quizás, no lo sé. Apuesto por Argentina, pero no descarto mudarme a otro país ahora que mis hijos ya son más grandes. Elegiría ciudades como Madrid o Roma.

– ¿Qué actividades te gusta hacer en un viaje?
– Soy una viajera con mucha calle, porque por razones laborales siempre tuve poco tiempo libre y más en estos últimos 20 años. Esa falta hizo que la calle ocupe un lugar privilegiado y no tanto los museos, aunque me gusta interiorizarme en la cultura y la historia de cada sitio. Prefiero caminar por las ciudades, escuchar a la gente y sentir el impacto del viento en mi cara.

– ¿Sos de animarte a probar las comidas típicas de cada región? ¿O preferís ir a lo seguro?
– Soy una viajera bastante gastronómica. Me gusta mucho comer y conocer los distintos sabores y aromas de cada destino porque describen a la cultura en sí. Si es un plato excesivamente picante lo evito, obviamente. Sin embargo trato de probar los platos habituales de un destino turístico. Siempre trato de pedir comidas con sabores autóctonos.

– Estuviste nadando con tiburones. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿No te dio miedo?
– Cuando llegué a Maldivas, no tenía muy claro qué iba a hacer como turista, solo quería disfrutar del agua y de la playa. Sin embargo vi que había muchísimas excursiones y me enganché en todas. Fue algo increíble, porque es la mejor manera de despejar la mente. En lo único que tenía que pensar era en hacia dónde nadar, además de saber exactamente en qué lugar estaba ubicado el barco que nos llevó. Cuando me sumergí con el esnórquel para ver si podía ver a los delfines debajo del agua sentí sus sonidos tan particulares. Escucharlos fue algo mágico, sin dudas.

– Cuando armás la valija, ¿qué es lo que tenés que llevar sí o sí?
– Soy medio desastrosa en eso, salvo que sea un viaje muy puntual a la playa, porque me pongo lo más sencillo y listo. A veces combino con alguna actividad social o amigos de otro país y en general se arman reuniones sociales. En esos casos siempre es necesario estar un poco más arreglada, así que ahí me la “complican” un poco más porque se empieza a agrandar la valija. Lo que no me puede faltar son mis objetos personales, como los medicamentos, por ejemplo. Soy una doctora bastante “frustrada”, siempre llevo algo para el dolor de cabeza, panza, antibióticos, etc. Tengo un kit de primeros auxilios armado y en paralelo llevo mis cremas, maquillajes y demás. Mis secretos de belleza van conmigo a todos lados.

– ¿Disfrutás el viaje en avión? ¿O te toca padecerlo?
– No la paso bien, pero no por miedo a volar, al contrario. No lo disfruto por el encierro y por esa sensación extraña de la presurización del aire. Se seca la piel, el pelo se eriza y pasan cosas muy raras que a mí por lo menos me generan cierto malestar. No me gusta y más al ver que Argentina está muy lejos de todo. Los viajes de los destinos más atractivos son de ocho horas o más, así que es muy difícil. No tengo dificultades para dormir, pero si me toca viajar en avión, siempre tengo alguna pastilla a mano para que pase más rápido el tiempo.

– ¿Tuviste la posibilidad de viajar en un crucero?
– Sí, no me gustan mucho sinceramente. Reconozco que tienen una facilidad muy atractiva para familias con niños o para los adultos mayores. No lo veo muy interesante, de hecho la dinámica del comedor en sí tampoco me atrapa.

– ¿Qué reflexión hacés del turismo? ¿Considerás que es importante para nuestro país a nivel económico?
– Por un lado, creo que el turismo es libertad. En simultáneo, pienso que estamos en un contexto delicado, porque es uno de los sectores más golpeados y así lo será hasta el último día que dure esta pandemia. El turismo es fundamental para Argentina, porque es un generador de divisas, entre otras cuestiones. Creo que debemos explotar mucho más las bellezas que tenemos. Yo he viajado por el país y hay lugares increíbles. Ha mejorado mucho el servicio y el entrenamiento de la gente que está abocada a recibir a los pasajeros, pero todavía nos falta un poco más de infraestructura, principalmente en las rutas que aún están muy atrasadas.