jueves, 13, mayo, 2021
CubaOnLine

La tranquilidad y la salud que se pueden encontrar en Cuba convirtieron al destino en un sitio ideal para que Maradona atravesara el momento más difícil de su vida.

Los problemas con las adicciones no sólo determinaron el ocaso de la carrera como futbolista de Maradona, sino que también marcaron el desarrollo de su vida personal. Dichos conflictos derivaron en que en el 2000 el ídolo se viera en la obligación de internarse en Punta del Este, donde un grupo de doctores, según informaron en ese entonces, le salvó la vida.

Luego de su paso por la ciudad uruguaya, el Diez llegó a Cuba con el objetivo de someterse a un tratamiento médico que duraría seis meses y terminó viviendo en la isla durante cinco años. Además de ser un país reconocido a nivel mundial por contar con un sistema de salud modelo, es un destino turístico caracterizadonpor la vida al aire libre, las playas paradisíacas y que relata en cada esquina un sinfín de historias de la revolución, en las que Diego encontrónel lugar ideal para transformarse. En fin, Cuba se convirtió en el paraíso en el que Dios se sintió libre por un rato.

Cuidando al Diez

La Pradera es un centro de salud ubicado al oeste de la capital cubana que brinda tratamientos médicos a pacientes de cualquier país que sufren distintas patologías. Con una impronta de hotel all inclusive exclusivo para turistas u hospital cinco estrellas, la propiedad cobró una gran notoriedad para Argentina y para el mundo en general cuando recibió a Diego Armando Maradona.

Inaugurada por Fidel Castro el 1° de noviembre de 1996, La Pradera se ubica en un entorno rodeado de naturaleza, con una arquitectura que se asemeja más a un hotel que a un hospital, ya que los pacientes se encuentran en un ambiente agradable, acompañados durante las 24 horas. Sin dudas, La Pradera es considerado como el máximo referente de la industria de turismo médico en Cuba, ya que asoma como un servicio de alta gama exclusivo para extranjeros que pagan por tener un tratamiento personalizado con los médicos de más prestigio en la isla. Entre las amenidades a las que pueden acceder los interesados en obtener una estadía en el predio, se destaca el centro de medicina física y rehabilitación, que incluye programas de recuperación ante enfermedades neurológicas, ortopédicas, cardiovasculares, respiratorias, logopédicas, de foniatría y audiología. Incluso, se desarrollan actividades intensivas, sistemáticas e integrales. A su vez, otra de las opciones permitidas son los paquetes para pacientes oncológicos, la recuperación de un implante coclear y hemodiálisis. Otros planes están enfocados en los controles de peso; de atención a la mujer en edad peri menopáusica, de osteoporosis, diabetes, hipertensión arterial, riesgo de intoxicación por cobre, plomo o sílice y de calidad de vida para personas de la tercera edad. A su vez, se incluyen pedidos de chequeos médicos y terapias antiestrés.

Es importante remarcar que las instalaciones incluyen otros servicios complementarios como cosmetología, peluquería, masajes y chequeos médicos generales.

Espejos de la Revolución

Los principales atractivos de la capital cubana se enfocan en su casco histórico, por la belleza de su arquitectura, la iconografía revolucionaria y la amplia oferta cultural que ubican a la capital cubana entre los destinos turísticos de Latinoamérica más visitados por los viajeros de todo el mundo. La Habana Vieja, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982, es la zona más antigua de la ciudad. Reconocida por sus plazas, monumentos, iglesias y fortalezas (que hace muchos años protegieron a la ciudad del ataque de los piratas), presenta coloridos edificios que dan cuenta de su época colonial. Recorrer sus calles en cualquier momento del día implica un viaje en el tiempo imposible de resistir en cualquier visita a Cuba.

Por otro lado, es posible visitar el Museo de la Revolución, ubicado en la plaza que lleva el mismo nombre. El edificio, dedicado tanto a la revolución cubana (1953-1959) como a la historia general del país, posee una colección integrada por fotos, banderas, documentos, armas y demás objetos relacionados a la lucha contra el expresidente Fulgencio Batista. La misma está organizada en orden cronológico y hace un repaso desde la cultura precolombina hasta el régimen de gobierno actual.

Otro lugar que no se puede dejar de visitar es la Real Fábrica de Tabacos Partagás, fundada en 1845 por el español Jaime Partagás. En el circuito es posible descubrir cómo separan y clasifican las las hojas en la planta baja; así como también ver cómo se enrollan, prensan, adornan y empaquetan los puros en los pisos superiores. Se trata de un atractivo turístico por demás interesante, sobre todo para aquellos viajeros que tengan un interés por el tabaco.

Para relajarse

En la península de Hicacos, a unos 130 kilómetros al este de La Habana, se encuentra uno de los territorios más impresionantes de Cuba, que constituye, además, el punto de la isla más cercano a Estados Unidos. Se trata de Varadero, uno de los principales destinos turísticos del Caribe, un sitio que cuenta con playas que se extienden a lo largo de una península muy estrecha y se caracterizan por su arena fina, blanca y por poseer una pequeña pendiente que dirige hacia el mar.

Sus zonas balnearias componen un largo complejo en el que se puede disfrutar de la paz durante todo el día y cuentan con aguas tranquilas y poco profundas. Playa Azul y Playa Paradisus se encuentran entre los espacios más legendarios del lugar, siendo de los más requeridos y admirados por los visitantes que llegan al país para relajarse en sus paradisíacas playas. Varadero cuenta con algunos de los restaurantes de la costa más exquisitos de la isla, sin embargo, su gastronomía se centra principalmente en las grandes cadenas hoteleras. En ese sentido, la oferta de las playas es muy variada y está orientada a los productos provenientes del mar.

Con respecto a las noches en el balneario, es posible disfrutar tanto de una cena dedicada especialmente a las parejas como de la diversión en un local bailable. Además, hay bares en los que se puede beber algunos tragos típicos de la zona y conocer gente de cualquier parte del mundo. Las opciones son variadas y se adaptan a todos los perfiles de los viajeros, tanto para los que se dirigen al destino para pasar la luna de miel como para los que optan por unas vacaciones con amigos.

Entre las excursiones más típicas de la zona, se encuentran las visitas a la Reserva Ecológica Varahicacos y los esteros del sur. Por otro lado, se destacan el delfinario y el Parque Josone, así como también el Centro Internacional de Buceo y la Cueva de los Musulmanes, un sitio arqueológico de los más notables de Cuba. Además, se puede recorrer distintos museos y galerías de arte para descubrir la cultura de la región.

Piedra y tierra

La ciudad de Trinidad vivió durante los siglos XVIII y XIX una época de esplendor económico como consecuencia del auge de la industria azucarera, lo cual impulsó un nuevo estilo de vida auténtico. La mezcla de las raíces españolas y africanas inluyentes en su comunidad dieron lugar a una riqueza arquitectónica y cultural digna de conocer desde cerca.

La Plaza Mayor, que podría ser considerada el corazón del casco histórico trinitario, está colmada de palmas reales, cercas y estatuas de perros guardianes. A su alrededor se encuentran algunos de los sitios más representativos de la zona, como la Iglesia de la Santísima Trinidad, la cual está flanqueada por una escalinata en cuya cima está emplazada la Casa de la Trova. Además, alberga el Museo Romántico, un ícono de la arquitectura decimonónica trinitaria, que muestra en sus salas el ambiente de una típica residencia colonial. Lejos de la vida urbana, es posible refrescarse en Topes de Collantes, una reserva ecológica situada a pocos kilómetros de Trinidad. Dentro de este poblado montañoso, aquellos que buscan encontrarse con la naturaleza encuentran grandes saltos de agua como el del Caburní.

La ciudad está entre las más buscadas por los viajeros, ya que combina a la perfección el turismo urbano con el de naturaleza.