miércoles, 28, octubre, 2020

La capital de Portugal suele aparecer en el listado de prioridades que los turistas tienen en cuenta al momento de planificar un viaje. ¿Cuáles son los mejores planes para hacer en el territorio luso?

A partir de la pandemia que modificó la vida de la comunidad mundial, la Unión de Federaciones Europeas de Fútbol (UEFA) determinó crear una burbuja sanitaria en Lisboa para llevar adelante la segunda ronda de la Champions League, el torneo de clubes más importante del viejo continente. De esta manera, la capital portuguesa se transformó en el centro de las miradas de los apasionados por este deporte, quienes debieron esperar cinco meses hasta que se reanudara la competición.

Sin embargo, la localidad concentra mucho más que el simple hecho de haber sido la sede en la que el Bayern Munich levantó su sexto trofeo de la Liga de Campeones. La cultura y la gastronomía que conforman su oferta turística han colocado a la región en uno de los destinos más buscados por los viajeros durante los últimos años.

Situada en la desembocadura del río Tajo, Lisboa es la ciudad más grande del país. Las calles estrechas, la historia, la religión y la arquitectura se convierten en ingredientes de un destino que se ubica entre los más visitados en la península.

Un punto fuerte

La antigua ciudadela medieval de Lisboa conserva en su cima más alta una fortaleza con siglos de antigüedad. Se trata del Castillo de San Jorge, un referente histórico de la localidad y una de las construcciones más importantes del país, por lo que compone una de las visitas obligadas. Además, desde su ubicación se puede obtener vistas panorámicas del centro urbano y del río Tajo.

Al castillo, catalogado como Monumento Nacional, se puede acceder pasando por debajo del Arco de San Jorge y, una vez dentro, es posible hacer libremente un recorrido entre sus once torres, el patio de armas, los calabozos y la Puerta de Moniz en la Praça Nova.

Sin embargo, el lugar tiene determinados puntos de mayor interés, como por ejemplo la Torre de Ulises, la más destacada del complejo y en la que se guardaron los archivos reales. A su derecha se encuentra la Torre del Homenaje, la más fuerte del castillo, en la que se solía izar el estandarte real; mientras que del lado izquierdo se ubica la Torre del Palacio, llamada así porque en la antigüedad conectaba con la residencia de los reyes. Por otro lado, en el Olisipónia se ubica el periscopio de Da Vinci, desde el cual se obtiene una vista de 360° de la ciudad, que supone un atractivo turístico en sí misma.

Para completar el paseo, es posible recorrer los hermosos jardines del castillo, el cual cuenta, además, con un recinto que protege importantes yacimientos arqueológicos, la cafetería Café do Castelo y el restaurante Casa do Leão.

Conectando

El Elevador de Santa Justa es una combinación perfecta entre un medio de transporte y una atracción turística, porque, más allá de ser una de las maneras más rápidas de llegar de La Baixa al Barrio del Chiado, los viajeros suelen subir hasta la terraza para llenarse los ojos de una de las vistas panorámicas más completas de la ciudad.

El particular sistema abrió sus puertas al público el 10 de julio de 1902, aunque en ese entonces se llamaba Elevador de Carmo, y en ese primer día se vendieron más de 3000 boletos. Con el paso del tiempo, su estructura fue variando. Si bien en sus comienzos funcionaba a vapor, pocos años después se completó la instalación de motores eléctricos.

Este recurso fue desde un principio muy bien recibido por los habitantes lusos, ya que la comunicación entre la parte alta y la baja de la ciudad había sido siempre un problema significativo para el transporte de la ciudad. En su interior alberga dos ascensores con revestimiento de madera y cada uno de ellos tiene la capacidad de trasladar a 24 personas en cada viaje.

Diseñado por Raoul Mesnier de Ponsard, uno de los discípulos de Gustave Eiffel, el Elevador de Santa Justa tiene 45 metros de altura y cuenta con una estructura similar a la de la característica torre parisina. Desde lo más alto, ofrece magníficas vistas de La Baixa y, desde su creación, se ha convertido en uno de los principales miradores de la ciudad.

Historia y religión

El Monasterio de los Jerónimos se encuentra cerca de la orilla de la parroquia de Belém, en el municipio de Lisboa. Es uno de los monumentos más destacados de la arquitectura de estilo manuelino o gótico tardío portugués, y su principal referencia significativa se remonta a 1983, cuando fue declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

Diseñado por el arquitecto Diogo de Boitaca, su construcción se remonta al 6 de enero de 1501, cuando se celebró el regreso de la India del navegante y explorador portugués Vasco de Gama.

Otro de los datos interesantes es la ubicación del monasterio, que fue elegida por ser el punto en el que se encontraba la iglesia Ermida do Restelo. Según relatan los guías turísticos, Vasco de Gama y su tripulación pasaron un tiempo ahí rezando antes de iniciar su expedición. Hoy en día, el Monasterio de los Jerónimos es un atractivo turístico muy importante en la ciudad de Lisboa, con millones de visitantes al año.

La iglesia está formada por una única nave (espacio comprendido entre dos muros o filas de pilares), con seis columnas perfectamente talladas y diseñadas. En su interior descansan los restos del Rey Manuel I, Vasco de Gama y Luís de Camões. La decoración del monasterio muestra imágenes marítimas que remontan a la etapa de los descubrimientos, una época de gran esplendor en el país, aunque también hay imágenes religiosas y cruces que completan la ambientación.

En el edificio contiguo al monasterio se encuentra el Museo de Arqueología de Lisboa, otro gran centro turístico al igual que el Monumento a los Descubridores, una edificación que, junto al Monasterio de los Jerónimos, representa a la época más próspera de Portugal.

La otra cara de Lisboa

Aunque el Parque de las Naciones es una zona que se encuentra bastante alejada del centro histórico y no conserva la esencia típica de la localidad, es una de las paradas obligadas en todo viaje a Lisboa. Es por ese motivo que llegar a este lugar es como visitar una ciudad dentro de otra completamente diferente.

Este espacio es muy popular entre los turistas por ser considerado una zona de paseo, compras y ocio. Además, está de moda como área de bares y restaurantes, ya que es muy concurrido por propios y ajenos para cenar en una terraza con vistas al río o hacer una pausa con una copa en la mano. Tan relajante como elegante, este parque envuelto en un entorno por demás especial se presenta como una alternativa tranquila a la vida nocturna en otras zonas de Lisboa.

Dentro del sector se encuentra, entre otros atractivos, un fantástico acuario que merece una mención aparte: el Oceanario. La gran colección de especies de animales acuáticos y peces con los que cuenta el edificio en su interior lo convierte en un punto imposible de resistir y que disfrutan no sólo los grandes, sino también los chicos.

El Parque de las Naciones es un lugar en el que tanto los visitantes como los propios habitantes de Lisboa se olvidan de la imagen tradicional a la que está asociado el centro de la ciudad, debido a que ofrece su cara más moderna. Es que cuenta con nuevos bloques de departamentos y oficinas que mantienen una estética particular que fascinan a aquellos fanáticos de la arquitectura contemporánea.

Una imponente vista lusa

A cargo del arquitecto y escultor portugués Francisco de Arruda, la Torre de Belém es uno de los monumentos más populares de Lisboa y asoma como uno de los más importantes del estilo manuelino, una corriente que se oponía al modo antiguo o al romano.

Con una edificación repleta de piedras blancas, muchos sostienen que es más imponente en la parte exterior que en el interior, además de ser la última visión que se llevaban los marineros que partían hacia nuevas aventuras.

Su construcción se remonta al siglo XVI y surgió como mecanismo de defensa del río, aunque también se posicionó como un centro de recaudación de impuestos previo a ingresar a la ciudad.

En referencia a la ubicación de la Torre, vale destacar que desemboca en el Tajo, al suroeste de la ciudad y se encuentra exteriormente decorada con galerías abiertas, piedras, almenas (elemento típico de la arquitectura militar medieval) con forma de escudos y torres de vigilancia de estilo mozárabe, el nombre con el que se conocía a la religión cristiana de origen hispanovisigodo que vivía en Al Ándalus, territorio que en la Edad Media utilizaron los musulmanes para referirse a la península ibérica. La parte interior de la torre es de estilo gótico y en su momento fue adaptada como prisión y armería.

Los principales elementos del monumento son el baluarte y la torre, y en esta última hay cinco pisos en los cuales se encuentran la sala del Gobernador, la Sala de los Reyes, la Sala de Audiencias, la Capilla y la terraza.