jueves, 6, agosto, 2020

Los pueblos costeros del destino mexicano estrenan sus novedosas construcciones a la espera del regreso de los visitantes.

Más allá de las múltiples opciones con las que Riviera Nayarit cuenta para el disfrute de grandes y chicos, como las maravillosas vistas al océano Pacífico y las altas montañas de la Sierra Madre Occidental, el destino anunció los nuevos atractivos turísticos que estrenará una vez que reanude la actividad en la nueva normalidad.

Bucerías, Sayulita, San Pancho, Rincón de Guayabitos y San Blas son algunos de los pueblos costeros en los que la modernidad no se detiene y que siempre presentan algo nuevo que observar, desde pequeños detalles que agregan belleza a un espacio hasta obras que cambian por completo su fisonomía.

El centro de Bucerias, por ejemplo, ha cambiado la cara con la instalación de las nuevas letras monumentales que identifican al poblado. Las mismas fueron colocadas en el pequeño “malecón” ubicado frente a la plaza principal. Las construcciones están hechas en acero inoxidable y llenan de color al lugar, atrayendo a visitantes entusiasmados por sacarse una foto.

Además, el Arroyo del Indio, otro de los puntos turísticos del pueblo, fue durante mucho tiempo un espacio agreste que desbordaba en la temporada de lluvias. Sin embargo, desde hace unas semanas, cuenta con un andador que permite caminar hacia la playa y observar las puesta de sol desde el “Puente del Beso”.

Las tranquilas aguas y el clima cálido de San Blas convierten a Aticama en una de las playas más visitadas del municipio. Recientemente, el balneario estrenó el Paseo Aticama que, con un kilómetro de largo, conecta la playa de Matanchén con el poblado y cuenta con espacios para caminar, andar en bicicleta y sentarse a disfrutar del atardecer. Además, se puede admirar las estatuas que rinden homenaje a dos íconos del pueblo: los ostioneros y Rebeca Méndez, conocida como la “loca de San Blas”.

Rincón de los Guayabitos es uno de los destinos familiares con mayor tradición. Cuenta con diez accesos peatonales que permiten el libre tránsito a las playas, siendo uno de los pocos en el país que cuentan con estas “ventanas al mar”. La plaza principal fue remodelada recientemente y se añadió un novedoso escenario para las actividades artísticas, además de letras monumentales con la palabra Guayabitos.

En Sayulita, los detalles y cuidados que sus habitantes proveen, se suman al encanto que el pueblo posee. En ese contexto, el Paseo Delfín es uno de los espacios que no pasan de moda: con sus banderitas de papel picado como adorno, es uno de los más fotografiados por los viajeros.