martes, 29, septiembre, 2020

En una de las zonas más elevadas del país, Jujuy maravilla con sus paisajes pintorescos y sus famosos atractivos turísticos.

Es cierto que durante el último mes el escenario con respecto a los viajes no ha cambiado demasiado: las fronteras permanecen cerradas, los establecimientos hoteleros aún no reciben visitantes y los aviones siguen sin levantar vuelo (salvo las operaciones excepcionales llevadas adelante para repatriar a los argentinos que quedaron varados en el exterior).

Sin embargo, a medida que las autoridades nacionales van levantando las restricciones en torno al aislamiento social preventivo y obligatorio, y los argentinos comienzan a tener más libertades para salir a la calle y llevar adelante cada vez más actividades relacionadas con su vida cotidiana, algunos destinos turísticos del país empiezan a plantearse estrategias alternativas con el objetivo de reanudar la industria en cada región. Jujuy es un claro ejemplo, ya que una de las medidas de flexibilización que se tomaron desde el gobierno encabezado por Gerardo Morales fue que desde el 1° de junio cualquier habitante de la provincia pudiera hacer turismo dentro de la misma, y así recorrer San Salvador, la Quebrada, la Yunga y los Valles, entre otros tantos llamativos lugares con los que cuenta la región norteña.

A su vez, también se remarcó que las etapas van a depender tanto de las decisiones nacionales como de la evolución de los contagios. Sin embargo, es una buena noticia para los amantes del Noroeste argentino que esperan ansiosamente volver a llenarse los ojos con algunos de los paisajes más representativos del país.

Las agencias de viajes de la provincia confeccionaron los recorridos, los paquetes y los servicios y, junto con hoteles y establecimientos gastronómicos, ofrecen descuentos para el turismo local en el marco de este programa llamado “Jujuy para los jujeños”. Los circuitos elaborados están dirigidos a un público que busca recreación y distracción. Teniendo en cuenta que ahora se apunta a turistas que ya conocen los atractivos de la provincia, un distintivo será que los locales tendrán más opciones para realizar actividades que normalmente eran muy buscadas por el turista extranjero o nacional, tales como trekking, cabalgata o mountain bike. Cabe destacar que en la provincia rigen aún las restricciones circulatorias, por las cuales los jujeños solo puede salir según la terminación de su número de documento. Es por eso que se estableció un sistema de precompra, por la cual el turista, al hacer su reserva hotelera o de transporte, recibe un voucher que le permite transitar sin inconvenientes.

Un poco de historia

El Pucará de Tilcara está ubicado justo en el centro de la Quebrada de Humahuaca, a 2500 metros de altura, y recibe, en cualquier momento del año, a miles de visitantes de todas partes del mundo que llegan al lugar deseosos de conocer en persona las construcciones que aloja. En su mayoría, los viajeros que arriban a este sitio son arqueólogos, antropólogos y científicos atraídos por el gran valor histórico que encierra.

En sus épocas de gloria, conservaba casi mil edificaciones de las cuales, 60 han sido restauradas por el hombre a fin de servir de atractivo turístico para que los visitantes los disfruten durante el recorrido que ofrece el parque

El paseo se divide en tres partes. El barrio de la Entrada, en primer lugar, está formado por distintos tipos de viviendas que, según su tamaño y ubicación, determinaban el nivel social al que pertenecían quienes las habitaban. El punto más llamativo del lugar son las grandes murallas o pircas que protegían a las edificaciones.

La segunda parte está constituida por el barrio de la Iglesia, que se encuentra en el centro del Pucará y fue bautizado de esa manera porque se cree que es donde se encontraba “la iglesia de los indios”, según cuentan los viejos pobladores de Tilcara. Este lugar, en el que se realizaban cultos religiosos al sol y a la luna, es uno de los más icónicos de la provincia, debido a las distintas colonias de cactus que le aportan color y vida al paisaje.

Finalmente, se llega al barrio del Alto o del Monumento, donde se pueden encontrar más viviendas. En este punto, se levanta un monumento con forma de pirámide pero sin punta, construido en 1935 en homenaje a los arqueólogos Juan D. Ambrosetti, Salvador Debenedetti y Eric Boman. Desde este lugar se obtiene una vista única del pueblo, en la que se destacan los distintos colores de las montañas.

Una visita obligada

El pueblo de Purmamarca, ubicado a 2324 metros de altura, dejó de ser considerado un lugar de paso y cada vez son más los turistas que lo eligen para pasar unos días y aprovechar para conocer sus alrededores. Constituido por sus características calles y edificios antiguos, recibe cada día a cientos de viajeros que van a su plaza principal para recorrer la feria de artesanías y comprar algunos de los productos típicos de la región.

Frente a ella se encuentra la Iglesia de Santa Rosa de Lima, la cual fue declarada Monumento Histórico Nacional en julio de 1941. En el Templo se destaca la antigua campana, sus anchos muros y la carpintería de madera de cardón. Otro de los edificios más representativos es el cabildo colonial, en el que actualmente funciona la Biblioteca Popular “Viltipico”.

Quizás, uno de los paisajes más representativos del pueblo y protagonista de los planes de miles de viajeros que visitan la provincia sea el Cerro de los Siete Colores, el cual se puede apreciar tanto desde la calle como de distintos puntos panorámicos que ofrece el lugar. La formación montañosa recibe su nombre de la amplia gama de tonalidades que se reflejan durante los primeros momentos de la mañana. La explicación de este arcoíris natural se basa en una historia geológica que incluye sedimentos marinos, lacustres y fluviales.

Desde Purmamarca salen excursiones al pie de los cerros en circuitos de aproximadamente una hora de caminata. Los mismos se realizan con los primeros rayos del sol, para poder apreciar este atractivo turístico en todo su esplendor.

Con un gusto especial

Si bien hay muchos destinos turísticos en Jujuy dignos de ser fotografiados, hay uno en particular del cual el turista no se puede ir sin llevarse en su cámara el recuerdo de haber estado ahí. Las Salinas Grandes son de las más extensas del mundo y comprenden una visita imperdible en un paseo por la provincia, ya que el viajero se maravilla con los paisajes incluso en el viaje, cuando atraviesa la impresionante Cuesta de Lipán.

Ubicado a 3350 metros sobre el nivel del mar, este lugar regala un panorama único en épocas de lluvia, cuando se cubre con 30 centímetros de agua, presentando un escenario de color turquesa que es Uno de los paisajes más representativos del pueblo es el Cerro de los Siete Colores, acompañado por la imagen a lo lejos del cerro de Chañi. Está enclavada en el límite entre Jujuy y Salta y representa un característico paisaje de la puna norteña.

Es considerada una de las Siete Maravillas Naturales de Argentina y se destacan por los ojos del salar, unos agujeros de agua que se abren sobre la blanca superficie. En este lugar, los visitantes dan rienda suelta a la imaginación al momento de capturar las más originales imágenes en un paisaje único.

Uno de los lugares más visitados del famoso circuito de la Quebrada es Humahuaca, un pueblo ideal para recorrerlo caminando a través de sus estrechas calles y admirar sus casas y edificios. Además, en la plaza central del pueblo se encuentra la Iglesia Catedral Nuestra Señora de la Candelaria, donde se alojan las imágenes de los patronos de la ciudad: San Antonio y la Virgen de la Candelaria.

A un costado de la plaza se ubica el edificio del Cabildo de Humahuaca, un punto característico del pueblo que, en la actualidad, funciona como museo. En la torre del mismo se encuentra un reloj desde el cual, cada mediodía, sale una imagen móvil de San Francisco Solano a dar la bendición a los presentes.

Otro punto muy visitado en el pueblo es el Monumento a los Héroes de la Independencia. La edificación está conformada por una escalinata de piedras que lleva a un grupo de esculturas de bronce. Junto a esta edificación se puede observar la Torre Santa Bárbara, una construcción hecha de adobe que fue un oratorio en la época colonial.