jueves, 6, agosto, 2020

A partir del aislamiento, museos de todo el mundo subieron sus exposiciones a Internet y así transformaron la aventura en un recorrido virtual y en familia.

En épocas de cuarentena, las complicaciones se multiplican. Es que el aislamiento social preventivo y obligatorio no sólo ha implicado el hecho de no poder juntarse con amigos, visitar familiares o realizar actividades al aire libre que en otro momento parecían totalmente normales. Lo que para algunos solamente significó permanecer en casa mirando series o probando recetas nuevas, para otros se tradujo en el desafío de ocuparse de sus compromisos con las limitaciones que conlleva el estar encerrado.

Y aunque ya de por sí es difícil encontrar el espacio para trabajar en un lugar plagado de distracciones y que uno no tiene psicológicamente relacionado con responsabilidades laborales, el día a día se complica aún más para quienes tienen hijos a cargo. Porque después de dos meses de la monotonía del confinamiento, las obligaciones y el intento por entretener a los chicos se convierten en una combinación explosiva.

Sin embargo, al momento de encontrar actividades recreativas, luego de que las películas infantiles se hayan reproducido innumerables veces, la imaginación va escaseando poco a poco y los recursos para salir del aburrimiento recaen en el mejor aliado: la tecnología. Es por eso que a partir de esta fiel compañera, algunos de los museos más importantes del país y del exterior desarrollaron plataformas online para que los chicos puedan aprender jugando.

Una de superhéroes

El Museo Smithsoniano de Arte Americano, ubicado en Washington, es uno de los más famosos e importantes no solo de Estados Unidos, sino también del mundo. Tiene la particularidad de que, además de conservar y narrar la historia clásica, ofrece una amplia variedad de exposiciones y artículos estrechamente relacionados con la cultura pop.

En situaciones regulares, se puede encontrar muestras de superhéroes de los conocidos cómics que dieron lugar a los personajes más icónicos. Sin embargo, la coyuntura que atraviesa el mundo llevó al establecimiento a cargar las exhibiciones en la web oficial para el disfrute del público.

La exhibición estuvo disponible en el museo para visitarla presencialmente desde noviembre de 2018 hasta enero de 2020, cuando distintos países comenzaron a implementar medidas para evitar la aglomeración de gente, en pos de detener, de la manera más eficaz posible, la expansión del coronavirus.

Actualmente disponible de forma virtual, la exposición relata cómo los superhéroes pasaron de las revistas a la imaginación popular en la década de 1930. Así, la muestra se divide en dos secciones: “Disfraces y objetos” y “Cómics”.

En la primera categoría se pueden apreciar los trajes que fueron utilizados en las películas más entrañables. Por ejemplo, se encuentra el disfraz que el actor George Reeves vistió en “Las aventuras de Superman” (1950), que cuenta la historia del superhéroe que llegó a la Tierra en 1938 como consecuencia de la destrucción de su planeta. Además, están presentes las garras que usó Hugh Jackman, quien interpretó a Wolverine en “X-Men: Días del futuro pasado” (2014) y el escudo que llevó Chris Evans en “Capitán América y el Soldado del Invierno” (2014), entre otros.

En la segunda parte de la muestra, se encuentran los libros originales que comenzaron a repartirse en 1930. En un principio, se publicaban a modo de tiras humorísticas que formaban parte de los periódicos, pero luego comenzaron a presentar contenido propio. Aquí se encuentran cómics históricos como Captain Midnight (1940), recortes originales de Batman y los primeros diseños de la Mujer Maravilla.

Dinosaurios en el sur

Según un estudio de 2008, publicado por la revista Developmental Research, uno de cada tres niños se muestra interesado por los dinosaurios, una temática que, aunque hayan pasado millones de años, sigue apasionando a chicos con edades de entre dos y seis. Incluso, se cree que esta predilección puede beneficiar a su cerebro, ya que se traduce en una mayor atención y en un mejor procesamiento de la atención.

La conclusión que arrojó el análisis es que la obsesión por los animales prehistóricos es una forma de aprender una temática nueva de una manera divertida, conociendo detalles como períodos, alimentación y demás. Por otro lado, quedó demostrado que las edades en las que surgen estos llamados “intereses intensos” coincide con aquellas en las que se predomina el uso de la imaginación al momento de jugar.

En Bariloche son muy conscientes de la pasión que despiertan los dinosaurios en los más jóvenes. Es por eso que el Museo Paleontológico, ubicado sobre la costa del lago Nahuel Huapi, cuenta en la web oficial de la ciudad rionegrina con una plataforma en la que se puede recorrer sus pasillos de manera virtual para que los chicos conozcan desde casa los secretos mejor guardados del período Jurásico. A lo largo del museo, se puede observar numerosas curiosidades, como la mandíbula de un tiburón que vivió hace 22 millones de años, además de una gran cantidad de anfibios que habitaron la Patagonia, así como plantas, insectos y hasta un huevo de dinosaurio. Por otro lado, es posible encontrar especies que presentaban características similares a las que poseen los animales en la actualidad. Por ejemplo, el Archaeopterix, que tenía plumas de ave y poseía, según explica la institución, “el tamaño de un cuervo, mandíbula con dientes y una cola muy larga”. Incluso, la plataforma cuenta con la presencia de otro de los fósiles más interesantes de la región: un dinosaurio de un metro y medio de largo que habitó hace 90 millones de años en la zona de Cinco Saltos, Río Negro.

En la web, la exhibición está ordenada cronológicamente según las eras geológicas, desde el Paleozoico (era Primaria) hasta el Cenozoico (período Cuaternario). Al no contar con la asistencia de guías, la muestra tiene carteles y mapas de ubicación para hacer que los visitantes comprendan más fácilmente, no solo los acontecimientos que se sucedieron a lo largo de los distintos períodos geológicos, sino también conocer la geografía actual de la región.

Ciencia en Europa

Algunas ciudades españolas han entrado a fines de mayo en la fase 1 del desconfinamiento, la cual implica la posibilidad de abrir las puertas de sus museos, aunque sin actividades y con una asistencia de un 33% de su capacidad. Sin embargo, los establecimientos dedicados a la Ciencia no están incluidos en esta nueva etapa, sino que podrán estar operativos a partir de la fase 2.

Esta determinación afecta, entre otros casos, al Museo de Ciencias Naturales de Madrid, uno de los más antiguos del país y de los más convocantes de la ciudad, principalmente de público infantil y escolar. En este lugar se realizan investigaciones en áreas que van desde la geología hasta la biología evolutiva, la ecología y el cambio climático. De esta manera, el museo aspira a difundir el conocimiento, así como también a explicar la historia de la Tierra.

Es por eso que la institución se ha sumado a la iniciativa mundial de compartir sus recorridos a través de internet, gracias a la difusión de Google Arts & Culture, para que los jóvenes puedan seguir disfrutando y aprendiendo desde casa. Por medio de fotografías de 360° y recreaciones virtuales, se puede caminar por sus salas y detenerse en las vitrinas, observando las colecciones y consultando sus textos explicativos.

El recorrido por el museo se divide en tres partes: la primera de ellas permite observar las piezas emblemáticas del recinto, que corresponden a diferentes especies de animales. Por ejemplo, al ingresar al lugar se encuentra un diorama que ilustra una colonia de abejarucos y luego, un elefante africano ubicado en el centro de la sala de Biodiversidad. Además, una de las piezas más llamativas es el esqueleto de rocual común, el segundo animal más grande del mundo (después de la ballena azul), que cuelga del techo.

En la segunda parte, es posible conocer la cultura de ultramar a través de un cuadro confeccionado por un pintor francés. El ingenioso recorrido virtual consiste en una observación didáctica de la obra, que recoge 195 escenas en las que se describe la historia natural con imágenes de la fauna y flora locales y se intercalan con leyendas que explican cada figura.

Finalmente, quizás la parte más atractiva desde lo visual sea el paseo por el establecimiento, en el cual se puede recorrer todas las salas, en las que es posible observar exposiciones de geología, de biodiversidad, de biología y demás. Incluso, en cada una de ellas la plataforma permite desplazarse por los pasillos y acercarse a las muestras para observarlas mejor.