viernes, 27, noviembre, 2020

En medio de la cuarentena, Christian Sancho, modelo y actor, habló con Mensajero Plus sobre sus experiencias de viajes y sus proyectos en cine y televisión.

Más allá de todo lo negativo que trae aparejado el coronavirus a nivel mundial, ¿en qué momento de tu vida estás?
El primer aspecto es bueno. Cumplí hace poco 45 años y desde un lugar objetivo traté de adoptar una postura positiva, más allá de la pandemia en sí. Tengo claro que esta situación no se va a solucionar en poco tiempo. Es fundamental tratar de encontrarle la vuelta a esta realidad que nos toca vivir. Hay que armarse de paciencia, nada más.

¿Cómo repercutió en vos el aislamiento?
Comencé la cuarentena obligatoria una semana antes de que se decrete en Argentina, porque había llegado de España, en donde había presentando la película “Un crack”. Estuve en ciudades como Madrid, Sevilla, Marbella y Toledo, hasta que finalmente regresé al país en uno de los últimos vuelos que llegaron normalmente. Pude ver de cerca lo que estaba generando este virus en Europa, así que tomé los recaudos necesarios y cuidé mi parte física y emocional.

Incluso, no se pudo estrenar “Un crack”, la película que ibas a protagonizar…
Hoy está en pausa. La productora MR Films tomó la decisión de parar el proyecto hasta nuevo aviso. El cambio tan grande a nivel social que vivimos seguramente terminará asociando el estreno a una plataforma, porque es poco probable que un cine se llene en el corto plazo. Las personas están en sus casas, así que me parece lógica esta decisión. De todas maneras, el estreno a nivel local va a ser en las salas, porque así lo imaginamos.

¿De qué se trata la película?
Está basada en una historia de fútbol. Diego Lamote es un jugador frustrado que quedó en el desamparo por una lesión, por una rotura en su carrera y en su vida. Salvando las distancias, me parece que mi personaje tuvo la capacidad de ver lo que le pasa a una persona en esta cuarentena si su cabeza y sus pensamientos los llevan a un lugar negativo.

¿Creés hay cierto paralelismo con el presente?
Comparándolo con la situación actual que atravesamos, es un drama de una persona que también vive en una especie de cuarentena. Habla de frustración, decepción, incertidumbre, angustia y demás. Por suerte, las moralejas que se transmiten son muy buenas, en torno a la superación, la sanación, y el seguir adelante después de cualquier obstáculo que aparece en la vida.

¿Qué podés contarme de “Departamento de soltero”?
Es una obra teatral que tuvo mucho éxito en la temporada en Mar del Plata. Ganamos premios, y fue muy aprobada por el público. El cuento es hermoso, es divertido, muy dinámico, y transmite un mensaje bellísimo al final. El hecho de ver a la gente aplaudiendo de pie es lo mejor que nos puede pasar a nosotros como actores y como seres humanos.

Además de estos proyectos laborales, estás trabajando en la producción de un documental sobre las Islas Malvinas. ¿Qué te motivó a realizar esto?
Desde hace bastante estoy trabajando junto a Julio Aro (ex combatiente) en una línea de tiempo sobre la historia en sí. Su alma se quedó con lo “bueno” de la guerra, y no con lo malo. Tuvo la capacidad de superarse y llevar adelante a la fundación “No Me Olvides”, que está formada por madres de caídos, veteranos y civiles que apoyan la causa de Malvinas.

Se sabe que tenés un cuerpo privilegiado, y que más de un hombre quisiera tener. ¿Por qué decidiste hacer un curso de preparador físico?
Si bien muchos pensaban que la cuarentena podía levantarse en poco tiempo, con el correr de los días fui notando que los días eran todos iguales y que esto venía para largo. Por suerte uno de los responsables del Centro Neofit me llamó y me propuso estudiar a distancia con ellos.

¿Siempre fuiste un apasionado de tu físico?
Desde un primer momento me atrapó la idea de poder entender por qué y para qué rinde cada parte del cuerpo humano. Al asimilar estos conceptos puedo transmitirlos de otra manera. Hoy en día puedo comprender lo importante que es tener conocimientos más amplios basados en la capacidad psicológica o la preparación de un deportista de alto rendimiento gracias a eventuales mejoras en trabajos musculares y del sistema óseo.

Al momento de viajar por una gira laboral, ¿podés hacer turismo?
Con los años fui aprendiendo. Al principio no podía, era más chico y yo pensaba que iba a volver a cada uno de esos lugares. Con el tiempo entendí que estas posibilidades quizás se dan una sola vez en la vida. El hecho de haber estado en París y no conocer la Torre Eiffel en uno de mis primeros viajes es el claro ejemplo. Recuerdo que la miraba desde la habitación del hotel, pero no me llamaba la atención tenerla de cerca.

¿Tuviste la chance de recorrer el país?
Sí, conozco toda la Argentina. No quedó ninguna provincia sin visitar. Eso es algo muy importante para mí. La gente conoce muchos lugares de Europa, Norteamérica o distintos lugares del mundo, pero no recorre los rincones de su propio país. El sur argentino es increíble, el norte tiene unos paisajes maravillosos.

¿Recordás cuál fue tu primer viaje?
Por supuesto. Fui a Nueva Zelanda y Australia a los 17 años, me habían otorgado un permiso. Me fui a jugar al rugby durante un mes y pude conocer una vida totalmente distinta. Estuve en ciudades fantásticas como Sydney, Auckland, Wellington y Waikato, entre otras. Fueron muchas horas arriba del avión, pero valió la pena. Ahí pude entender que viajar era el objetivo de mi vida, haciendo lo que más me gusta.

¿Tuviste alguna complicación con el idioma?
En muchos lugares de Latinoamérica sentimos que hablamos lo mismo, pero en realidad no es así. Quizás compartimos el español, pero los modismos son diferentes. Por ahí en nuestro país tenemos determinados términos que son ofensas o malas palabras, y en otro lugar son comunes y corrientes.

¿Qué fue lo más loco que te pasó en un viaje?
En México tuve una “confusión” muy graciosa. Yo viví cuatro años allá. Estaba por firmar un contrato con TV Azteca, así que me reuní en un hotel cinco estrellas con los directivos del canal. Me habían aconsejado que sea respetuoso, más que nada porque allá no se involucra ningún representante, ya que los vínculos los negocian y losfirman los propios artistas. Estamos por desayunar, nos pedimos un café, y de repente uno de ellos me dice “¿quieres una concha?”. Lo miro, y le digo “¿cómo?”, y vuelve a insistir, al decirme “¿no te gustan las conchas?”. “No, no sé”, le digo. ¡No sabía donde meterme! “¿Prefieres con crema o con chocolate?”, exclaman. Ahí entendí que se referían a las facturas. (Risas).

¿Cuál sentís que es tu lugar en el mundo?
Mi casa. Yo vivo en Escobar, y le agradezco a Dios todos los días por tener mi propio lugar. Hubiese sido muy difícil mi vida en un departamento. Es un orgullo poder seguir sobreviviendo acá más allá de cualquier tipo de situación.

Christian, cuando armás la valija, ¿qué es lo que no te puede faltar?
Hay un manual fundamental para cualquier viajero que consiste en las tres “P”: plata, pasaje y pasaporte. Después hay otros objetos que no me pueden faltar como el cepillo de dientes, el dentífrico y el desodorante. Los auriculares tampoco me pueden faltar.

¿Cómo te entretenés al momento de estar arriba de un avión?
Suelo escuchar música, o miro alguna película bajada a tiempo. En muchos casos nos salvan la vida en un vuelo de muchas horas. A veces me llevo libros, porque me gustan las novelas, los guiones y los textos que me lleven a un nuevo conocimiento. Prefiero que sean de papel, tangibles, porque las ediciones digitales cansan la vista con la pantalla.

¿Cuáles son los factores que te permitieron ser un viajero de ley?
Gracias al modelaje y a la actuación, las dos profesiones que me dio la vida, tuve la suerte de poder conocer muchísimos lugares. Siempre nos reímos con Iván de Pineda porque nosotros empezamos al mismo tiempo prácticamente. Trabajamos para marcas como Versace o Calvin Klein, y vivimos muchos años juntos. Fue una felicidad enorme para ambos encontrarnos de tan chicos viajando por el mundo.

Ser modelo imagino que implica que tengas cierta disciplina al momento de alimentarte. ¿Sos de animarte a probar la gastronomía típica de cada región? ¿O preferís ir a lo seguro?
Me encanta degustar la comida de cada lugar que conozco. He probado empanadas deliciosas en Salta y Jujuy, y me volví loco con los dulces. Muchos imaginan que yo no como directamente (se ríe), pero trato de darme todos los gustos que puedo. Si tengo que seleccionar algunos platos inolvidables, me inclino por los ravioles de centolla o de salmón
que comí en el sur.

¿Y a nivel internacional?
En Italia y en España comí muy bien, pero en Perú me pude alimentar de una manera exquisita. Una de las últimas veces que estuve allá paré en Paracas y en Lima, y es el día de hoy que lo recuerdo. La gastronomía peruana es increíble.

¿Cómo te definís como turista?
Soy un viajero apasionado. Todas estas vivencias comienzan cuando me subo al auto para ir al aeropuerto. Ahí empiezo a disfrutar, al igual que cuando tomo un café después de hacer el check in. En el free shop miro de todo, más allá de no comprar porque no me gusta viajar cargado. Cuando ya estoy en el avión lo disfruto de la misma manera que cuando suena el
timbre para decirme que vinieron a buscarme. No veo la hora de volver
a viajar y encontrarme con ese momento.

¿Qué reflexión final hacés del turismo?
Ojalá sea una de las actividades que se pueda recuperar en menos tiempo. La sociedad argentina no ha podido viajar a distintas partes de nuestro país durante muchos años porque siempre prefirió irse al exterior. Seguramente el turismo en Argentina volverá a tener una capacidad muy grande, porque
a partir de 2021 creo que habrá muchos años de turismo nacional.