martes, 27, octubre, 2020

Marcelo Mazzarello, actor de cine, teatro y televisión, habló a solas con Mensajero Plus sobre sus experiencias de viaje, su presente en El Marginal, y los preparativos para “Maradona”, la serie que producirá Amazon.

¿En qué momento de tu vida estás?
Por suerte atravieso un buen presente laboral y personal. Estoy con mucho trabajo como actor, y a la vez estoy armando algunos proyectos propios. En mi vida sentimental estoy muy bien con Florencia Argento, mi pareja, y justamente hicimos un viaje juntos hace poco.

¿Qué tal estuvo el viaje? ¿A dónde fueron?
Fue una mezcla de trabajo y placer. Flor es bailarina de tango, y yo estoy haciendo la miniserie “Maradona”. Yo tenía que hacer una escena en Barcelona, y mi mujer estaba trabajando en París, así que decidimos encontrarnos en las dos ciudades.

¿Qué podés contarme sobre tus experiencias en Barcelona?
En Barcelona ya estuve en 1992, para la época de los Juegos Olímpicos. Creo que fue el año del boom turístico. En ese momento estaba en desarrollo, y ahora está en plenitud. La noto mucho más embellecida en comparación a aquel entonces. La mezcla de arquitectura antigua y moderna me despierta mucho interés. Tiene mucha tradición, por suerte. Estuve en varias ciudades europeas, y me atrevo a decir que Barcelona es una de las más lindas que visité.

¿En qué otras localidades europeas estuviste?
El periplo comenzó en Barcelona. Mi mujer se tenía que ir a Colonia (Alemania), y yo fui para Alicante a visitar un primo mío, justo para el inicio de la Cremá de las Hogueras. Me sorprendió la quema de muñecos durante dos semanas en una fiesta de la que participa todo el pueblo. Todos los días a las dos de la tarde se disparan fuegos artificiales en una plaza céntrica al compás de la música y el baile. Es un festejo popular hermoso. Después nos encontramos en París, y recorrimos los lugares típicos para los turistas.

¿Pudiste bailar tango en París?
Sí, con mi esposa fuimos a varias milongas y la pasamos bárbaro. Flor hizo una muestra llamada “Última Tanda” en la Casa Argentina de París, y de ahí nos fuimos para Trieste (Italia), Viena (Austria), Eraclea (Italia), pasamos por Venecia, y finalmente volvimos a Barcelona.

¿Qué importancia le da el europeo al tango como género musical y danza?
Sin dudas, el tango se convirtió en un fenómeno que atraviesa las fronteras de todo el mundo. No hay un solo lugar a nivel mundial que no tenga milongas. Mi mujer hace algunas exposiciones, y en otros da clases directamente. Los dos aprovechamos para ir a bailar a la noche porque realmente nos gusta. Con el tango somos locales en cualquier parte del planeta. En todos lados te hace encontrar un lugar de pertenencia.

Imagino, además, como argentino, en el exterior, el orgullo que debés sentir…
Sí, por supuesto. Argentina es el tango y Maradona. Hay muchos extranjeros que vienen a nutrirse a nuestro país con el tango y con el fútbol. Son dos fenómenos sociales que son vitales para el movimiento turístico.

Ya que nombrás a Diego, ¿qué podés contarme de la serie? ¿A quién vas a interpretar?
Mi personaje es el de Carlos Salvador Bilardo. El Doctor tuvo mucha relevancia en el primer Diego Maradona, que abarca la campaña previa al Mundial de México 1986 hasta ese año inclusive. Es súper divertido y muy interesante este papel, me encanta.

Tu hermano es hincha de Estudiantes de La Plata. ¿Cómo tomó tu interpretación de Bilardo?
Es muy fanático, así que prácticamente tengo incorporado al Doctor en mi vida desde hace muchos años. Yo seguí mucho el Mundial de 1986, y para mí Bilardo siempre fue un ídolo más allá del fútbol. Es una especie de filósofo futbolero. Es tal la admiración que siente mi hermano por Carlos Salvador que me regaló el libro “Doctor y Campeón” para nutrir mi personaje.

¿Qué expectativas tenés de la serie?
Creo que va a ser un éxito. Es una producción de Amazon que se lanza a fines de 2019, y el objetivo es posicionarse en Latinoamérica, ya que antes estaba solamente en Estados Unidos. Estimo que se va a emitir recién en 2020, porque primero se tiene que vender la plataforma. Maradona es conocido en todo el mundo, ya eso es una gran ayuda. La serie y mi personaje en sí van a dar mucho que hablar.

¿Te queda algún viaje pendiente en relación a esta producción?
Sí, voy a ir a Nápoles. Tengo que montar las escenas que pertenecen a esta ciudad tan importante en la vida futbolística de Maradona, al que consideran como un verdadero “semi-Dios”.

Tanto el personaje de Bilardo como el del “Loco” Ortíz en El Marginal, se relacionan con el fútbol…
Sí, y estoy sorprendido. No soy muy futbolero, al contrario. Tengo muchos amigos con los que vamos a comer a una cantina que es muy concurrida por gente del ambiente. Van futbolistas en vigencia y ya retirados, árbitros, periodistas deportivos, e hinchas en general. Todo esto me sirvió para relacionarme con el mundo de la redonda.

¿Qué podés contarme sobre tu llegada al penal de San Onofre?
El “Loco” Ortíz es un personaje que contrasta un poco con los tumberos que están en la cárcel. Vivió mucho tiempo en el exterior por su etapa como futbolista, y cae preso por drogas, no viene del delito. Está completamente loco, por eso es un tanto peligroso. Se relaciona más con la doctora Emma Molinari, interpretada por Martina Gusmán, porque su nivel cultural hace que se sienta más cómodo con ella.

¿Podemos adelantar si el “Loco” Ortíz va a estar en el bando de los Borges? ¿O va a formar parte de la Sub 21?
Está en el lado de él mismo. Es un outsider en San Onofre que no tiene protección de nadie, y no se relaciona con ninguna banda.

Cuando eras chico, y en tu etapa de adolescente, ¿cómo te relacionabas con los viajes?
No era alguien que deseara viajar. Hay gente que sueña viajar al exterior, pero yo no. Tuve la suerte de recorrer mucho el país, eso sí. Mis viejos tenían un Citroen, y recorrimos mucho a 75 kilómetros por hora. Cuando mi viejo compró un auto más eficaz, pudimos darnos más gustitos en los viajes. Estuvimos mucho por Córdoba, y disfruté los viajes alrededor de la provincia como una gran aventura. Prefiero que los destinos me sorprendan antes que planificar.

Uno de tus hobbies es el surf. ¿Cuáles son los mejores destinos para practicar?
Fui al norte de Perú, y dentro de poco me voy a México por trabajo. Ahí voy a aprovechar para surfear. Tengo amigos que han destacado la temperatura del agua y las olas. Tengo conocidos en Costa Rica, y también me aconsejaron ir. Dicen que El Salvador y Nicaragua, pero las olas son más inestables. California y San Francisco son otras localidades de las que me hablaron, pero el agua es un poco más fría. Me falta ir a lugares en los que pueda meterme sin traje para disfrutar del calorcito.

Hace muchos años, te fuiste a vivir al Bolsón con tu hermana. ¿Qué podés contarme acerca de esa experiencia?
Yo tenía 20 años, trabajaba en una editorial como asistente de fotógrafos. En ese momento, allá por la década del ’80, estaba esa idea de “salir del sistema” para vivir de otra forma distinta a Buenos Aires. Así surgió esta idea, y fue algo único, irrepetible, hermoso por donde se lo mire.

¿Qué te llevó a construir una casa en Chapadmalal? ¿Qué te gustó del lugar?
Hay lugares en Argentina que tienen magia. Chapadmalal tiene un encanto especial. Hace muchos años que voy, y me pasa siempre lo mismo. Es el mejor lugar de olas en el país. La mezcla de campo, mar y acantilados me encanta.

¿Es tu lugar en el mundo?
Sí, por supuesto. Es uno de los destinos más importantes que visité. Saavedra es mi otro lugar en el mundo. Nada supera al barrio.

¿Cómo te definís cuando estás de viaje?
Es un estado de gracia. Me gusta aprovechar el tiempo al máximo. Me gusta combinar lo mejor que tiene cada destino. Argentina va un poco más por el lado físico, aunque podés tener algún paseo cultural. Por lo general se inclina más para el deporte y el descanso en la naturaleza, aunque en otros lugares del extranjero se marcan mucho las diferencias culturales.

¿Pudiste recorrer varios museos en el exterior?
Sí, y aprendí mucho, me sirvió para aprender como artista. Yo escribo, me gusta armar espectáculos, y todo eso me potencia. En Barcelona estuve en Montjuïc, que tenía colecciones de pintores del siglo XIII. En París recorrí el Museo del Louvre, una cita obligatoria. En Viena pude visitar el Museo de Arte Moderno, y es alucinante.

¿Cuál es ese país o ciudad que todavía no conocés, pero que sabés que tarde o temprano vas a visitar?
Moscú, tengo muchas ganas de ir. Imagino que es un mundo muy diferente. Leí muchas novelas de Fiódor Dostoyevski. Por un lado, son totalmente distintos, y por el otro, noto ciertos paralelismos con los argentinos en algunos rasgos. Son melancólicos, tangueros a morir, pasionales, y muy firmes.

¿Te imaginás bailando tango en la Plaza Roja?
Es lo que más quiero. Yo formé parte de Muñeca Brava, la novela que protagonizó Natalia Oreiro, y eso trajo aparejado varios fans, no solamente de Argentina, sino a nivel internacional, y más en Rusia. Hoy en día la siguen televisando como si fuera El Chavo del 8.

¿Te gusta viajar en avión?
Sí, me gusta. Por suerte no lo padezco. Si son 20 horas, obviamente me pongo ansioso, pero hasta ahora no me pasó.

¿Qué es eso que no te puede faltar en la valija?
Soy muy esencial, no necesito mucho. Con lo mínimo voy bien.

¿Preferís viajar en pareja, solo o con amigos?
En pareja. Soy muy cómplice con Flor, y compartimos el baile, la mirada del mundo. Nos divertimos con lo que vemos. Somos muy compañeros.

¿Creés que el turismo es importante en Argentina?
Sí, claro que sí. Es fundamental, y más a nivel mundial. Es una industria esencial. Una vez, un taxista me dijo “el turismo es como un diamante en bruto, hay que ir puliéndolo y manejándolo, porque si le das un golpe demás y lo quebrás, se deforma, y ya no será el mismo”. Es un fenómeno muy grande en las ciudades, y por momentos es difícil de manejar. Nuestro país tiene mucho potencial, y hay que protegerlo.