martes, 22, septiembre, 2020

Con más de 45 años de trayectoria, Claudio Rissi, actor de cine, teatro y televisión que interpreta a Mario Borges en “El Marginal”, habló a solas con Mensajero Plus sobre sus experiencias de viajes.

¿En qué momento de tu vida estás?
Estoy atravesando un muy buen presente en mi vida profesional, y estoy cumpliendo sueños. Disfruto bastante, por suerte. Me siento bien, gozo de buena salud, aunque estoy un poco excedido de peso (risas). Tengo el afecto de mi gente, mis amigos, mis compañeros de trabajo, y del público en general. Más no puedo pedir.

¿Cuáles son los sueños a los que te referís?
Yo elegí una forma de vida a través de la actuación. Es un oficio, y poder vivir de lo que a mí me gusta es un sueño hecho realidad. Llegar a estar en lugares impensados con personas de las que aprendí y que fueron verdaderos referentes también es muy importante para mí. En mis comienzos, anhelaba con estar en el Festival de Cannes. Y lo pude lograr.

¿Qué parte de tus sueños ocupa el éxito de “El Marginal”?
El reconocimiento masivo es una gran parte, porque me dio cierta popularidad, y me permitió estar más cerca de la gente. No me considero un actor “famoso”, pero sí soy conocido. Nunca fue mi objetivo ser una celebridad, al contrario. Ser uno de los protagonistas de una historia como “El Marginal” me enorgullece. Es la serie argentina más vista en el mundo entero. Es muy trascendente,y tiene mucho éxito a nivel nacional e internacional.

¿En qué te parecés a tu personaje Mario Borges?
En el humor. Soy muy ácido naturalmente, sobre todo con mis amigos y mi entorno en general. Soy bastante picante, también. Los actores prestamos nuestra psiquis, las emociones, el alma y el cuerpo para representar un personaje escrito en un papel. Hay un trabajo de imaginación para sumar al repertorio, que permite que todas las partes que fui tomando prestadas formen la versión final de Mario Borges.

¿Qué podés adelantarme sobre “Entre Hombres”, el policial de HBO?
Es súper sanguinario. Es una especie de cómic. Está basado en una novela, y es tremendo. No tiene un tratamiento realista como “El Marginal”, por ejemplo. Son cuatro capítulos, bajo la dirección de Pablo Fendrik, y la actuación de Gabriel Goity (El Sargento Garmendia), Nicolás Furtado (Mosca), Diego Velázquez (El Inspector Almada) y Diego Cremonesi (El Zurdo), entre otros.

Vas a hacer de las tuyas nuevamente con “Diosito”, como en “El Marginal”…
Sí, con Nico Furtado trabajamos juntos de vuelta. ¡Nos quieren reunir en todos lados! Y lo lindo es que la pasamos realmente bien. Es un gran amigo, un hermano también. Nos divertimos mucho, y hay un gran afecto mutuo.

¿Y tu personaje? ¿Es similar al de Mario?
No, para nada. Borges es un nene de pecho al lado del “Tucumano Cortez”. Es muy desagradable, de lo peor que puede existir sobre la faz de la Tierra. Es una rata inmunda. Es espantoso, perverso por donde se lo mire.

¿Cómo es tu relación con los espectadores?
Siempre me han tratado de maravillas. Antes de “El Marginal” tal vez pasaba un poco más desapercibido. Debería volver a viajar para ver qué sienten al tener a Mario Borges enfrente (risas). Soy muy respetuoso con las personas, así que recibo lo mismo del otro lado. Es recíproco.

¿Te gusta Argentina como destino turístico?
Sí, durante casi toda mi vida me dediqué a recorrer el país, sobre todo cuando era más pibe. Después pude conocer Europa, y cada vez me resulta más atractivo. Hay emociones que aparecen y perduran para siempre.

¿Cuál fue tu primer viaje?
Cuando tenía seis años, fui con mi mamá y mi hermana a Catamarca a un aniversario del casamiento de mis abuelos. Todavía recuerdo cuando me subí a ese micro, fue un viaje largo de 22 horas. A mi mamá le decía que había vacas “pintadas”, porque algunas eran negras y otras marrones. Era muy inocente.

¿Recordás algo puntual de aquellas épocas cuando visitaste a tus abuelos?
Mi abuelo vivía en el Valle Viejo, tenía una chacrita donde tenía maíz y dos viñas. Me hacía sopa todos los días, me enseñó a andar a caballo y a enlazar. Siempre traía el mejor choclo para que su nieto lo disfrute (se emociona).

¿Qué otras regiones argentinas pudiste conocer?
Tierra del Fuego, Tucumán, San Juan, Mendoza y Salta son otras provincias que me gustó conocer. Amaicha del Valle, ubicada en el Jardín de la República, me pareció un pueblo precioso, muy pintoresco. Recuerdo que estuve un mes allí, y nos dieron una gran mano. Cafayate fue otro gran destino en el que pude estar.

¿Pudiste viajar al Sur?
Sí, lo conocí, y estuve en la Patagonia cuando ya era más grande. Fui a una muestra de cine en San Martín de los Andes hace mucho. Justo cumplía años, y fue fantástico, porque pude ver lugares mágicos. Resalto su organización, realmente me maravilló. Creo que el Sur se está transformando en una opción más representativa para conocer y recorrer por el Camino de los Siete Lagos en la Ruta 40.

¿Hay alguna provincia que prefieras por encima del resto?
Me gusta mucho Córdoba, tiene lugares espléndidos. Es divina. Combina a la perfección la “locura” típica que hay en Capital Federal, por ejemplo, con la tranquilidad habitual.

¿Montañas o playas?
Me seduce mucho la montaña, me permite escuchar mis propios latidos. El mar por momentos me agota. Hace un tiempito fui a la Riviera Maya, a las apuradas, estuve tres días nada más.

¿Hay algún lugar del mundo que te haya atrapado?
Cuando fui a Cannes, aproveché el viaje y fui unos días a Roma. Nunca pensé que el Coliseo me iba a conmocionar. Recuerdo que llegué de noche, salí del metro, y estaba en la vereda de enfrente. No podía cruzar la calle de la emoción, me quedé sorprendido. Me temblaba todo el cuerpo. Disfruté mucho esa experiencia, fue inolvidable.

¿Qué viajes importantes hiciste como actor?
Mi trabajo me permitió llegar a distintos lugares a nivel nacional e internacional. Cannes fue uno de los más significativos. Es una ciudad pequeña y muy glamorosa. Después conocí San Sebastián, donde fui por otro festival trascendental de cine. En ambas oportunidades viajé gracias a “La novia del desierto”, una película que protagonicé en 2017. Sabía que tenía que interpretar bien mi personaje del “Gringo”, porque la película podía ser invitada a eventos de tal magnitud.

¿Qué pudiste descubrir gracias al turismo?
Muchas emociones, la magnificencia, conmoverme de grata manera cuando conozco un lugar por primera vez. Ver el Cerro de los Siete Colores, que parece hecho con baldes de pintura, o el Aconcagua desde un río son dos claros ejemplos. Lo pude apreciar mejor desde San Juan, y no tanto desde Mendoza. Dar una vuelta por una calle y encontrarme con la Fontana Di Trevi me maravilló, porque no sabía que era tan grande. Conmueve a todas las almas, es algo extraordinario.

¿Cuál sentís que es tu lugar en el mundo?
Me resulta muy difícil elegir ahora. Creo que tendría que conocer más destinos para optar por uno puntualmente. Hace poco me fui a Italia con mi hermana, y pude recorrer diferentes puntos como Venecia, Bari, Lecce, y demás. Me gustó mucho Barcelona, San Sebastián me pareció una ciudad impresionante. Recién ahora estoy empezando a ver el mundo. Tengo muchos lugares en mi corazón, con muchas imágenes.

¿Sos de animarte a probar la gastronomía típica de cada región?
En Cannes he llegado a degustar la comida tailandesa y fue increíble, una exquisitez. Me sorprendió, porque soy muy asqueroso con el tema de la cocina. Soy muy argentino y muy italiano a la vez. Me encantan las empanadas salteñas y tucumanas. En Roma no me gustó la pizza, por ejemplo. He comido corazones de alcaucil muy sutiles. En España, la cultura del pincho y las tapas es algo fenomenal. Son delicias por donde se las mire.

¿Considerás que el turismo es importante para nuestro país?
Sí, por supuesto. Por algo es la industria sin chimeneas. Argentina tiene lugares para compartir con el mundo entero. Tiene un gran territorio, y está repleto de oportunidades. Desde las Cataratas del Iguazú a Ushuaia hay toda una Cordillera, un mar a disposición, un “congreso” de ballenas que pasan por Puerto Madryn. La Madre Naturaleza nos dio regalos increíbles, y deberíamos aprovecharlos al máximo.

La última: ¿cómo te definís como viajero?
Soy un gitano nómade al que le gusta descubrir nuevas experiencias. Cada viaje me rejuvenece y me llena de sorpresas.