sábado, 19, septiembre, 2020

Nuestro vecino detrás de la Cordillera tiene paisajes contrastantes a lo largo de su geografía que se
merecen descubrir con total libertad. ¡Es tiempo de los motorhomes!
Si nunca hicieron la experiencia de viajar con la casa a cuestas, esta es una buena excusa: Chile
tiene rutas increíbles, paisajes asombrosos y una gente muy hospitalaria. La libertad que nos da el
contar con una motorhome, o casa rodante, nos permitirá parar donde queremos, dormir en
lugares insólitos y visitar el país de una forma distinta, quizás más auténtica y profunda.
Sólo hay que alquilar una casa rodante o motorhome que se adapte a las necesidades del grupo o
familia que busque vivir esta experiencia, poner el GPS y salir a la ruta.
Las principales ventajas
Como su nombre lo dice, Motorhome en inglés significa “casa con motor”, pero ello no refleja las
virtudes de este tipo de vehículos, ni describe cómo puede facilitar el viaje, haciéndolo más
agradable, cómodo y asombroso.
Hay tres tipos de “vehículos recreacionales”: las Casas Rodantes, que son verdaderas casas que se
enganchan al automóvil. Es decir no son autónomas y dependiendo de su longitud y peso
requerirán un vehículo con un motor más potente.
Las Camper, que son la opción más económica, y se trata de una casa/carpa que se acopla al pick
up de una camioneta y finalmente las Motorhomes, que son casas con el vehículo integrado, y si
bien esta es la opción más costosa, indiscutiblemente es la más confortable.
Rutas sugeridas
Si bien lo ideal es recorrer los más de 5200 km desde Arica a Tierra del Fuego y disfrutar de la
diversidad y hermosura de sus paisajes, es difícil contar con el tiempo necesario para hacerlo todo
en un solo viaje. La sugerencia es que tomando a Santiago de Chile como inicio del viaje pongan
rumbo al Norte para adentrarse en los desiertos más secos del planeta o se dirijan hacia el sur con
sus fiordos, glaciares y cumbres con nieves eternas. Lo bueno es que tendremos la excusa perfecta
para regresar a completar el recorrido en otro viaje.
La Ruta del Desierto y las Estrellas
Esta ruta abarca cuatro grandes zonas del norte de Chile: La Serena, Vicuña, Andacollo y
Combarbalá.
Según los intereses y deseos de los viajeros, en esta ruta en buen estado se podrá visitar desde el
mar a la cordillera, pasando por valles, oasis e impresionantes sitios del desierto más árido del
mundo.
El Itinerario comienza en la ciudad de La Serena, a 470 kms. de Santiago, con un tiempo estimado
de 6 horas, considerando que los trayectos en casa rodante suelen ser un poco más lentos que en
auto. El atractivo turístico de La Serena, su larga costanera, gastronomía y artesanía serán un
excelente comienzo del viaje.

Desde allí, podrán visitar La Isla Damas, a menos de 80 km de la Serena, un mágico lugar para ver
el delfín nariz de botella y pingüinos de Humboldt, entre otras especies marinas.
Desde La Serena hacia la cordillera de Los Andes, siguiendo la Ruta 41, y a solo media hora de
viaje, comienza el Valle del Elqui, con numerosos pueblos de gran atractivo por sus viñas y cielos
límpidos desde donde es posible observar el cosmos como en ninguna otra parte del mundo.
Existen muchos sitios de camping.
Luego de otras 6 horas de recorrido (400 km) siguiendo la Ruta 5 Norte está la ciudad de Caldera,
localidad pesquera muy conocida donde observar la vida marina, disfrutar hermosas playas y
visitar museos como el Paleontológico de Caldera.
Bordeando el Océano Pacífico por la misma Ruta 5 Norte durante 100 km. se llega al Parque
Nacional Pan de Azúcar, parada obligada para un día entero de exploración. Este maravilloso lugar
presenta una flora y una fauna muy particular gracias a una niebla marina que humedece los
cactus y arbustos, dándole un encanto particular.
200 kilómetros más al norte, está Paposo, interesante parada en una ensenada de pescadores,
antigua ciudad y sitio minero.
El trayecto más extenso de este itinerario (375 km) es hacia la ciudad de Calama. Aquí, será la
oportunidad para abastecerse y descansar antes de emprender el viaje hacia más al norte, para
adentrarse en la cultura minera del país ya que allí se encuentra Chuquicamata, el yacimiento de
cobre más grande de Chile.
San Pedro de Atacama, a 2.438 m. de altura merece una estadía de varios días, ya que, además del
pueblo en sí mismo, lleno de vida y encanto, hay diversas maravillas y atractivos naturales en sus
alrededores. A algunos de ellos se podrá llegar en Motorhome, pero es necesario informarse
adecuadamente, ya que los caminos del desierto a veces son sinuosos y las condiciones climáticas
pueden dar sorpresas. Desde Calama son 100 km., siguiendo la Ruta 23.
Imperdibles de este destino son las montañas de sal y arena de Los Valles de la Luna y el Valle de
la Muerte, la Aldea de Tulor y sus flamencos, los Géiseres del Tatio y sus termas, los Ojos del Salar
y sus lagunas, estos famosos atractivos harán que la larga travesía haya valido la pena.


La Ruta del Sur y la Carretera Austral
El sur chileno es excelente para viajar en Motorhome por sus buenas instalaciones y carreteras –
aunque no todas ellas son asfaltadas- y, sobre todo, posee paisajes que sorprenden por su
excepcional belleza.
La ciudad de Puerto Montt a poco más de 1.000 km. de Santiago, es el lugar clave para elegir entre
dos rutas igualmente fascinantes: Chiloé o La Carretera Austral.
El archipiélago de Chiloé, cuya isla más grande es la Isla de Chiloé, cuenta con atractivos paisajes,
islotes, lagos y Parques Nacionales. Un dato a tener en cuenta: para llegar allí es necesario cruzar
el Canal de Chacao en transbordadores. ¡Toda una travesía!
Desde Ancud es posible visitar la pingüinera en Puñihuil, luego desviarse hacia Dalcahue, para
cruzar a la Isla Quinchao, y en Curaco de Vélez disfrutar de las deliciosas ostras de la zona.

Continuando la aventura se llega al puerto de Achao, donde se deja por un rato el vehículo para
navegar por sus islas interiores. Un poco más al sur de Castro, frente a Chonchi, está el hermoso
lago Huillinco ideal para quedarse a recargar fuerzas.
Yendo al extremo sur de la isla se llega al Parque Tantauco, donde se ofrecen inolvidables paseos
en kayak y circuitos de trekking.
La Carretera Austral, por su parte, en los cerca de 1.200 kilómetros que recorre desde Puerto
Montt hasta Villa O’Higgins, permite conocer la Patagonia chilena en todo su esplendor, cruzar
islas casi vírgenes y costas recortadas en transbordadores.
En este camino podrán disfrutar impresionantes fiordos y glaciares, ventisqueros, lagos de
múltiples colores y ríos rodeados de bosques.
La travesía comienza en la ciudad de Puerto Montt, por la ruta 7 hasta llegar a Caleta La Arena,
donde se aborda un transbordador de 30 minutos hasta Caleta Puelche.
Después de un trayecto por tierra donde se ven el Fiordo de Pichicolo y Hornopirén, se debe tomar
un trasbordo de 6 horas para llegar a Chaitén, lugar de abastecimiento, descanso y conexión a
Internet.
El imperdible de esta zona será el Parque Pumalín que se extiende desde Los Andes hasta los
fiordos del Pacífico. Esta reserva natural alberga bosques valdivianos, cascadas, volcanes y una
singular flora y fauna.
Los 150 kilómetros que separan a Chaitén de La Junta estarán repletos de emociones, pero sobre
todo habrá paisajes extraordinarios como el Lago Yelcho de color verde esmeralda rodeado de
montañas de hielo.
En La Junta se podrán visitar Reservas Nacionales como el Lago Palena y el Lago Rosselot. Después
de unos días, el itinerario continúa hacia Coyhaique.
Este tramo es representativo de la Carretera Austral y el Parque Nacional Queulat es su emblema.
Bosques patagónicos, caídas de agua, fiordos, ríos y el Ventisquero Colgante serán los must del
camino.
El trayecto entre Coyhaique y Cochrane es más largo, pero el más intenso turísticamente
hablando. Son 330 km. a recorrer en más de 6 horas, siempre por la ruta 7. Es aquí donde las
inigualables Capillas de Mármol se erigen en el lago General Carrera.
Será posible visitar el Monumento Nacional Paso San Carlos, la Reserva Nacional Tamango y llegar
hasta Caleta Tortel, donde no se podrá ingresar con vehículos, ya que esta localidad se puede
recorrer solamente a pie a través pasarelas de madera. Un broche de oro para finalizar una
hermosa y extensa travesía por la Carretera Austral de Chile.