domingo, 27, septiembre, 2020

El Koshu Nishiyama Hot Spring en Japón es el hotel más antiguo del mundo. Una larga historia que
merece ser contada, y en la medida de lo posible, también experimentada.
Administrar una empresa familiar no es tarea simple, menos cuando las jóvenes generaciones van
heredando ese legado creado por padres o abuelos. Distintos intereses, niveles educacionales y
hasta ambiciones personales han visto caer grandes imperios comerciales a lo largo de la historia
reciente, pero una familia japonesa logró algo casi imposible: mantener el negocio funcionando…
¡durante 52 generaciones¡ o 1315 años, que es más o menos lo mismo.
Tan insólito es este hecho que por supuesto el Koshu Nishiyama Hot Spring figura en el libro de los
Records Guinness como al “hotel en funcionamiento más viejo del mundo”.
Esta posada en los Alpes japoneses se abrió en el 705 de nuestra era en una aldea en Hayakawa, y
hoy se encuentra en la prefectura de Yamanashi, un bello pueblo e montaña de 1.200 habitantes.
Visitantes famosos
Su fundador fue Fujiwara Mahito, hijo de uno de los principales ayudantes del emperador Tenji,
quien construyó una pequeña posada para disfrutar de las aguas termales que brotan en la zona.
En su larga historia ha recibido todo tipo de huéspedes, muchos de ellos particularmente ilustres
como políticos, comandantes militares e, incluso emperadores, pero entre todos se destaca la
presencia de quien fuera el unificador del Japón y su primer Emperador, Tokugawa Ieyasu, que
solía acudir para hacer uso de sus aguas termales.
Se dice que a esta posada llegaban los famosos Samurais después de las batallas a recuperarse de
sus heridas.
Una ubicación privilegiada
Desde que se fundó el balneario, a 150 kilómetros de Tokio, su fuente de agua termal ha fluido sin
interrupción y hoy es lugar de encuentro para muchos clientes llegados de todo el mundo que
buscan la paz del lugar y las propiedades medicinales de sus aguas, así como disfrutar de la paz de
un lugar ubicado en un bosque idílico entre montañas y de la cercanía del impresionante Monte
Fuji, la montaña sagrada de Japón.
Totalmente renovado en la década de los 90, cuenta con 37 habitaciones; las más lujosas disponen
de una bañera de hidromasaje privada al aire libre.
El alojamiento cuenta con cuatro pozos que le nutren de las aguas de una fuente termal.
Está a solo 60 minutos en auto desde la estación Minobu. El aeropuerto más cercano es el de
Shizuoka, a 85 kilómetros.
Las habitaciones
Las habitaciones-suite más grandes pueden alojar hasta 7 personas. Todas disponen de las
mayores comodidades y tienen admirables vistas al Monte Fuji, al río y a los verdes y frondosos
barrancos circundantes.

Muchos huéspedes piden expresamente alojarse en Sukiya-Zukuri, la suite que cuenta con una
plataforma de observación de la luna y las estrellas, pues convierte una noche de estancia en toda
una apoteosis de observación del Universo.
Hay que tener presente que no se trata de un hotel de estilo occidental sino que responde a las
clásicas posadas japonesas a las que se conoce como Ryokan. Por lo general, cuentan con baños
públicos, cenas de varios platos, espacios comunes donde los huéspedes pueden relajarse y
habitaciones con pisos de Tatami y colchonetas de futón. Al igual que los hoteles, hay disponible
varias categorías de ryokans (desde económicos hasta lujosos). Lo que se originó hace siglos como
una casa de descanso gratuita para los viajeros se ha convertido en un destino popular para
relajarse en manantiales terapéuticos.
En el caso de Nishiyama se trata de una de la más alta categoría, 5 estrellas.
Sobriedad zen
Las habitaciones están diseñadas con el estilo zen sencillo pero también elegante, característico de
la arquitectura japonesa, para la cual el espacio, la armonía y el equilibrio son esenciales.
La mayoría tiene una espaciosa área de tatami de madera noble, con pinturas, caligrafías y
muebles tradicionales típicamente japoneses. Además, todos los alojamientos poseen baños y
duchas con agua termal.
Es importante recalcar que aunque a lo largo de los siglos cada generación ha realizado mejoras en
las instalaciones del hotel, el espacio se las ha arreglado para mantener su estilo y ambiente
histórico y tradicional, sin embargo la tecnología ha llegado a la posada y las habitaciones ya
tienen pava eléctrica, televisor y secador de cabello.
Para vivir una verdadera y genuina experiencia del antiguo Japón y mezclarse en una atmósfera
que parece suspendida en el tiempo por más de un milenio, el hotel recomienda que se usen
ropas tradicionales.
Aguas termales
El balneario, con cuatro baños comunitarios al aire libre y dos interiores, se alimenta de aguas
termales de agua caliente que fluye a más de 1.600 litros por minuto a una temperatura media de
52 grados.
Las aguas se originan en el abismo de la tierra, en la Fossa Magna, el sistema de fallas más extenso
de Japón.
Hay cuatro fuentes diferentes que surgen directamente de la fuente termal natural, cuya agua es
rica en sodio, nitrato del calcio cloruro (propiedades alcalinas bajas).
Recientemente ha comenzado a trabajar en la perforación de un nuevo pozo de más de 800
metros de profundidad que, una vez completado, hará del Nishiyama Onsen Keiunkan el hotel con
la mayor cantidad de agua termal producida por minuto de cuantos se conocen en el mundo.

Asimismo, el lugar que ocupan los baños tiene justo al lado una amplia terraza donde los clientes
pueden disfrutar de las vistas del impresionante barranco Yukawa y gozar con el placentero
momento de tomar un auténtico té japonés y de la antigua ceremonia que conlleva.
Los huéspedes pueden entretenerse con una noche de karaoke o participando de una taller de
cerámica.
Cocina sofisticada
Los que aman la refinada cocina japonesa están de suerte, pues el restaurante del balneario utiliza
los productos e ingredientes de la montaña y de los ríos cercanos para ofrecer una sofisticada
culinaria nipona: Nabemono (cocina japonesa en cazuela), carne de vacuno con denominación de
origen Kobe, sushi de todo tipo y exquisitos postres, todo servido en vajillas japonesas antiguas
pintadas a mano en un delicado comedor con un servicio muy atento.