jueves, 24, septiembre, 2020

Ushuaia es un paraíso en el extremo sur del continente. Un destino que inspira fantasías a todos quienes la sueñan, ya sea por su historia, por la lejanía o por sus imponentes paisajes donde mar y montañas se funden en una postal única.

Seguramente sea Ushuaia uno de los destinos turísticos preferidos a la hora de pensar en conocer el “Fin del Mundo”. Quizás se deba al amplio abanico de atractivos que ofrece, desde disfrutar de la nieve en alguno de sus centros de deportes invernales a la navegación por el Canal Beagle, o adentrarse en lo que fuera el presidio más famoso de la Argentina (hoy convertido en museo) hasta saborear las delicias de sus productos más emblemáticos: cordero y centollas. Sea cual sea el interés que lo lleve a visitar la ciudad más austral del mundo, el frío es el factor común que hace las veces de condimento imprescindible en cualquier recorrido.

La ciudad tiene un clima frío durante todo el año, y a pesar de que en verano no suele superar los 17 grados y en invierno puede estar bajo cero durante muchos días, un buen abrigo y una excelente actitud son el mejor remedio para afrontarlo. Pero es precisamente esa característica la que la hace tan atractiva durante el invierno cuando las precipitaciones de nieve cubren la ladera de los cerros y valles aledaños convirtiendo a la ciudad en un gran parque de diversiones helado.  

Esta mezcla de ingredientes hace de Ushuaia una de las favoritas no solo de los argentinos, sino también del turismo internacional.

Museo del Presidio
La capital de Tierra del Fuego es el lugar donde la historia se convierte en turismo, donde un lugar presuntamente sombrío y desapacible como una cárcel se transformó en una parada obligada para todo el que la visita. El Penal de Ushuaia, ahora convertido en museo, albergó célebres personalidades como el anarquista ruso Simón o el asesino serial Cayetano Santos Godino, más conocido como “El Petiso Orejudo”. Además, el centro de detención tenía la particularidad de servir de medio de abastecimiento a toda la ciudad en mano de obra de carpintería, sastrería, panadería, entre otras.

Fueron los presos quienes colocaron la iluminación de la ciudad y quienes construyeron las vías del tren que hoy es uno de los principales atractivos turísticos y que entonces servía para ir a buscar la leña que mantendría en funcionamiento las cocinas y la escasa calefacción que permitía aforntar el clima patagónico. 

El llamado “Museo del Presidio”, ubicado dentro del predio de la Armada Argentina, está dirigido por una asociación sin fines de lucro y, con ayuda de la municipalidad, mantiene abiertas sus puertas para los viajeros que quieren conocer uno de los lugares más icónicos de la ciudad. La excursión consiste en una visita con la presencia de un guía que cuenta la historia del penal y acompaña a los turistas en un recorrido por las instalaciones.

El penal, que fue declarado Monumento Histórico Nacional consta de cinco pabellones de dos niveles con 76 celdas individuales cada uno (380 en total), aunque, dependiendo de la época, a veces podía haber una superpoblación que llegaba a 600 reclusos.

Faro del Fin del Mundo
El Faro Les Éclaireurs es el ícono de Ushuaia, probablemente la primera imagen que a uno le viene a la mente cuando le mencionan la ciudad. Más conocido como “Faro del Fin del Mundo”, es una construcción de once metros de altura y tres de diámetro que desde 1920 guía a los navegantes y está emplazada sobre un escenario rocoso sobre el Canal Beagle.

Aunque hay opciones para realizar desembarcos en las islas del archipiélago Bridges, no se puede descender en el islote en que se encuentra el faro, que solamente está habitado por la fauna local comprendida por pingüinos y lobos marinos. La edificación es visitada por centenares de turistas que se acercan a diario a bordo de un catamarán que regala una vista panorámica de toda la ciudad. La navegación por el canal Beagle es la excursión más tradicional de Ushuaia para los viajeros, que terminan maravillados por el incomparable paisaje que se ha vuelto ícono de la ciudad.

Además, y para mejorar aún más la experiencia de la navegación, durante el recorrido del catamrán se avista una colonia de Lobos Marinos de uno y dos pelos así como la Isla de los Pájaros, con una abundante presencia de gaviotas y albatros.  

Cerro Castor
Muy cerca del casco céntrico de la ciudad se encuentra uno de los lugares más concurridos por los amantes de los deportes invernales de todo el mundo. Un centro de esquí que en julio cumplió 20 años desde su inauguración oficial y que cuenta con 12 medios de elevación para las 34 pistas, un complejo de cabañas exclusivo y ocho locales gastronómicos desde los que se puede apreciar el paisaje.

El Cerro Castor, que es el centro de esquí más austral del mundo, es un complejo de más de 600 hectáreas que contiene pistas para todos los niveles y edades, además de un parque de nieve llamado “snowpark” para quienes practican snowboard.

Allí se practica la modalidad de esquí alpino o de descenso, siendo elegido por muchas delegaciones internacionales para practicar antes del inicio de la temporada de competencias en el hemisferio norte.  

Tren del Fin del Mundo    
El Ferrocarril Austral Fueguino es otro de los íconos turísticos de Ushuaia. Una de las atracciones que el turista no puede dejar de conocer.

El trayecto comienza en la Estación del Fin del Mundo, desde donde parte la formación de vagones de madera de trocha angosta tirados por máquinas de vapor para recorrer, en un viaje que dura 60 minutos, los 7 kilómetros que llevan hasta el Parque Nacional Tierra del Fuego. Bajo escenarios compuestos por ríos y bosques, se pasa por una recreación de un asentamiento Yámana, los primeros pobladores de la zona.

Luego de admirar la cascada Macarena el tren ingresa al Parque Nacional Tierra del Fuego, donde se pueden apreciar las especies más características de los bosques fueguinos, como Hayas, Ñires y Lengas.

El lugar más buscado para hacerse las selfies es el cartel que marca “el Fin del Mundo” en Bahía Lapataia, que anuncia el fin de la Ruta 3 que vincula a la provincia de Tierra del Fuego con la ciudad de Buenos Aires.