miércoles, 2, diciembre, 2020

El sol de Andalucía brilla todo el año y le da a su capital ese aire festivo y alegre que tanto cautiva a sus visitantes.

El sur de España recibe los beneficios de estar cerca del continente africano con un clima cálido y la presencia del sol la mayor parte del año. Esas características han convertido a Andalucía en uno de los destinos más solicitados por el europeo del norte que escapa de sus fríos y grises inviernos, pero también ha sabido ganarse la preferencia de los turistas del resto del mundo por su estilo de vida, su gastronomía, la música y el cante flamenco, y los atractivos de la larga historia que hacen de la Sevilla moderna una ciudad única, digna de conocer.  

Si disponen sólo de dos días para recorrerla este sería un circuito perfecto para llevarse las mejores imágenes y crear recuerdos. 

Día uno
La historia le dio a Sevilla un lugar de privilegio y le ha significado que la UNESCO incluya en el listado del Patrimonio de la Humanidad a tres des su construcciones: el Real Alcázar, el Archivo de Indias y la Catedral con su Giralda, un campanario de más de 90 metros de altura. Por eso mismo la primera jornada debería comenzar en la plaza del Triunfo donde se encuentran esos tres edificios. 

El Real Alcázar es uno de los palacios en uso más antiguos del mundo, con su inconfundible estilo morisco nos recuerda la larga ocupación árabe de España. Se trata de un conjunto de palacios rodeados por una muralla que fue reformado para el uso de los reyes españoles tras la reconquista, por allí pasaron los Reyes Católicos, quienes financiaron la aventura de Cristóbal Colón que culminó en el descubrimiento de América. Y hablando del gran navegante, sus restos descansan en la Catedral, el mayor templo gótico del mundo. Pero también a Colón se le debe, en parte, el Archivo de Indias. Un edificio que sirvió durante el esplendor imperial de España como puerta de entrada para los mercaderes y los productos que llegaban de América. 

Si hay una foto que no debe faltar entre los visitantes, esa es la de la Giralda, una impresionante torre que formó parte de la Gran Mezquita del Siglo XII y que en el Siglo 16 se remató con el campanario desde donde se tienen unas extraordinarias vistas. 

La Catedral Santa María de la Sede impresiona no sólo por sus dimensiones, ya que tiene 116 metros de largo y en su parte más alta llega a los 40 metros de altura, sino también por su gran colección de pinturas. 

Un reparador almuerzo
Para poder encarar el recorrido de la tarde con todas las energías nada mejor que un tiempo de descanso para saborear la gastronomía andaluza. La mejor opción es entrar a alguna de las tabernas típicas para probar el mejor tapeo como el pescaíto frito o un buen plato de jamón ibérico. 

La tarde recién comienza
Después de comer algo ligero habrá que caminar unos 10 minutos desde la Catedral hasta el barrio del Arenal, junto al río Guadalquivir, eje vertebrador de la ciudad y uno de los barrios más auténticos de la ciudad. Allí tendrán otra cita con la historia en la Torre del Oro. Este emblema de Sevilla recibe este nombre porque antiguamente estaba revestida de azulejos dorados. Data del año 1220 y alberga el Museo Naval. 

Muy cerca se localiza otro de los elementos más representativos de la ciudad: la plaza de toros de la Maestranza, que sorprende con su colorido exterior y, dependiendo de la temporada, incluso podrán ver alguna corrida de toros. 

Construida en 1761 la plaza de toros cuenta con un museo donde se puede conocer en mayor profundidad el mundo del toreo a través de una muestra de trajes, fotografías y cuadros.

Una ciudad musical
Si hay algo que todo aquel que visita Sevilla no debería dejar de hacer es asistir a un espectáculo flamenco. Son muchos los “tablaos” en los que se brindan espectáculos de jerarquía. Los mismos sevillanos recomiendan El Arenal a minutos de la Maestranza o Los Gallos, unos minutos más allá. Luego será hora de ir a descansar. 

Segundo día
Para este segundo día recomendamos comenzar por la calle Betis, en Triana, uno de los barrios más emblemáticos de la capital andaluza. Allí esperan coloridas fachadas a orillas del río y mucha animación a través de sus cafeterías y bares donde podrán disfrutar de un desayuno típico para comenzar el día con energía.

Cruzando el puente de Triana y andando unos 15 minutos en dirección al centro esperan el Barrio de Santa Cruz y Alfalfa, en los que abundan las tiendas de artesanía local como cerámicas o curtidos y comercios populares, en los que podrán hacer compras de productos de la zona. En Santa Cruz se encuentra una de las “postales” más representativas de Sevilla: el callejón del Agua, una callejuela en la que abundan las flores y que impregna de olor a jazmín el aire.  

Entre las callecitas que recorren como ríos el barrio, se encuentran las parroquias del Sagrario y la de Santa Cruz, y la Capilla de Santa María de Jesús. También sobresalen en el recorrido dos conventos, el de San José del Carmen y el de la Encarnación. Todo ello acompañado del típico colorido de los zócalos y el olor a azahar de las calles sevillanas, hacen que este paseo sea ineludible.

La Sevilla verde desde el Parque María Luisa
Para ir cerrando la visita es recomendable llegarse hasta las famosas “Setas” de Sevilla, una moderna construcción en la plaza de la Encarnación con un vanguardista espacio que dicen es la estructura de madera más grande del mundo. Desde su mirador a 25 metros disfrutarán de unas vistas sensacionales. 

Sevilla también presume de tener una de las zonas verdes mejor cuidadas de España: el Parque María Luisa. Este inmenso jardín es perfecto para hacer un picnic al aire libre, caminar o hacer deporte en cualquier momento. 

Su planta es trapezoidal y está recorrida por avenidas repletas de vegetación (Avenidas de Hernán Cortés y Pizarro). Los paseos se cruzan en glorietas con fuentes y estatuas, que hacen del parque un museo al aire libre. Cabe destacar las glorietas de Gustavo Adolfo Bécquer, la de los Hermanos Quintero y la de la propia Infanta María Luisa.