domingo, 27, septiembre, 2020

Paraná es mucho más que la capital de Entre Ríos y ofrece gran cantidad de opciones para disfrutar en invierno.

El origen de la ciudad se remonta al siglo XVII, cuando se plantaron sus piedras fundamentales y se la denominó Baxada del Paraná. 

Fértil y pacífica, creció bajo la advocación de la Virgen del Rosario. El 25 de junio de 1813 alcanzó la categoría de villa y tomó su nombre definitivo, y en 1822 fue designada capital de Entre Ríos. Además, entre el 24 de marzo de 1854 y el 2 de diciembre de 1861, fue capital de la Confederación Argentina hasta que Buenos Aires fue designada capital del país en 1862.

Ubicada a solo 380 kilómetros de Córdoba, 180 de Rosario y 450 de Buenos Aires, la ciudad cabecera entrerriana cuenta con una excelente conectividad aérea con más de seis vuelos diarios desde Buenos Aires hacia el aeropuerto de Paraná o el aeropuerto de Sauce Viejo (Santa Fe).  

Asimismo, se conecta a través del único túnel subfluvial de Sudamérica con la ciudad de Santa Fe, una verdadera obra de ingeniería compleja para cualquier país en vías de desarrollo, que pasó a convertirse, también, en una atracción turística. 

Las vistas desde el bellísimo parque Urquiza del río que baña sus costas, su casco céntrico y la cultura e historia de la Confederación Argentina, la seducción de un paseo en lancha y los mejores lugares para comer pescado en todas sus formas, son los atractivos más reconocidos de la capital de la provincia mesopotámica.  

Excursiones en lancha por las islas, safaris fotográficos, pesca deportiva,  actividades coordinadas de cicloturismo, senderismo y trekking para todas las edades,  por bañados, senderos rurales, selva montielera o por las aldeas alemanas, son citas obligadas para vivir a pleno la naturaleza que envuelve a la ciudad. 

Para los que llegan deseosos de aventura y adrenalina, a tan solo 30 min. de Paraná, en la localidad de María Grande, la gran opción es el “Parque Acuático Interlagos”, para disfrutar de sus circuitos de tirolesa, su parque aéreo de 5 niveles de aventura, su kartódromo, pileta gigante climatizada y toboganes acuáticos, entre otros entretenimientos, para luego descansar en las placidas aguas termales de uno de los más apacibles complejos de la provincia.

Un circuito de placer 
El Parque Nacional del Pre Delta se posiciona como una gran posibilidad de esparcimiento, recorriendo sus riachos y disfrutando de toda la fauna y flora del litoral argentino; las visitas a los viñedos con degustaciones de exquisitos Malbec y Tannat ideal para los fanáticos del buen vino, son parte del circuito imperdible “Del Paraná y sus Aldeas”. 

Los aromas y sabores de esta ciudad ribereña, ponen énfasis en la cocina autóctona de pescado de río, en empanadas, postas, filetes o milanesas, fritos, al horno o parrilla, sus preferidos son la boga, el dorado y el surubí, delicias al alcance del viajero en restaurantes y espacios costeros.

La noche paranaense se refugia en sus bares de cerveza, sus restaurantes, su casino, sus boliches y restó, variedad de sitios y momentos para disfrutar. 

Un poco de cultura
Unicados en el casco de la ciudad, el Museo Histórico de Entre Ríos “Martiniano Leguizamón”, el Museo de Bellas Artes “Dr. Pedro E. Martinez”, el Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas “Prof. Antonio Serrano”, son solo algunas de las opciones de esta ciudad que fue la capital de la Confederación, cuando el interior del país estaba en disputa con el centralismo de Buenos Aires, entre 1854 y 1861, tal como lo pensó el General Justo José de Urquiza, presidente en aquel período. 

Vestigios de esta época de esplendor se reflejan en edificios, rincones, historias y anécdotas que forman parte de todos los paranaenses. Hoy en día, el único edificio que queda en pie de aquella época es el Colegio “Nuestra Señora del Huerto” donde sesionaba el Senado de la confederación y que hoy es Monumento Histórico Nacional.

En cuanto a la sede de la gobernación de la Confederación, ocupaba el solar donde hoy se encuentra el actual edificio de la Escuela Normal “José María Torres”, primera escuela normal del país fundada por Sarmiento en 1869.

El General Urquiza por su parte, decidió construir su residencia presidencial acorde a su jerarquía en la esquina donde hoy se encuentra el edificio del Correo Argentino. Hoy en día se puede observar en el frente del edificio, dos cabezas de leones realizadas en mármol de carrara, que pertenecían a la original residencia.