martes, 24, noviembre, 2020

Nueva Zelanda es conocida por su haka, sus piscinas termales y sus wharenui (casas de reunión) exquisitamente talladas. Los visitantes pueden abrazar un kiwi, oír las alas pesadas de una kereru (paloma-torcaz) alimentada a base de frutas rojas y probar una comida hāngi directamente del suelo. Pero si queres algo especial, inscribite en una experiencia liderada por guías turísticos Māori que le dan vida a un destino con su pasión, sagacidad, placer en contar historias y sus destrezas culinarias.


 
Kai en el río
Jay Cripps piensa que tiene el mejor lugar de la casa para observar a los turistas que se dan un baño no planificado. Su whare (casa) cerca de Puraroto, en el río Whanganui, en el centro de la Isla Norte, tiene vista a las difíciles corrientes impetuosas 50/50, donde los kayaks suelen darse vuelta. (El 50/50 se refiere a las posibilidades de vencer los rápidos sin caerse). Cripps ha vivido aislado en esa zona junto al río por casi dos décadas y hoy es uno de los integrantes del equipo del Unique Whanganui River Experience. Administrado por Hayden Potaka, la empresa combina canotaje en el río con buenos restaurantes en medio de la naturaleza.

Los paseos de 3 a 5 días son famosos por su kai (comida), preparada y cocinada por el chef residente Damien Peeti, así como la presencia sorpresa de algunos de los principales chefs Māori de Nueva Zelanda, incluyendo a Monique Fiso, que hizo una pasantía en un restaurante de Manhattan, indicado con estrella por la guía Michelin, los chefs Darrien (hermano de Hayden) y Philippa Potaka, ubicados ​​en Sydney, y Damian Oehlrich, dueño de un café en Whanganui.

Hayden Potaka dice que cualquier persona que quiera perder algunos kilos en el río puede quedar decepcionada. Durante el viaje, los visitantes también recogen la propia comida, incluyendo kawakawa (hierba medicinal), horopito (pimienta de Nueva Zelanda), brotes de helecho, berro y puha – una planta frondosa que combina bien con carne de cerdo salvaje.

El río Whanganui, el año pasado, se convirtió en el primer río del mundo en recibir los derechos legales de una persona. Los Māori locales, incluyendo a Potaka, lo consideran un tupuna (ancestral).  Él quiere que la gente sepa qué es lo que hace que el río sea tan especial: "No queremos hacer presentaciones de kapa haka (danza) para los turistas. Queremos que los visitantes conozcan a nuestro pueblo en el marae (campo de reunión) a la orilla del río, escuchen las historias de nuestro pasado y conozcan la personalidad y la espiritualidad del río. "Y también aprecien una deliciosa comida gourmet, que puede incluir la legendaria anguila ahumada de Jay Cripps, saboreada al aire libre al lado de su whare. "Yo la llamo KFE", dice él. "Tiene gusto de pollo."


 
Nada como el presente
Tom Loughlin no usa reloj. El tiempo, dice él, es menos importante que el placer del momento. "No les digo a los visitantes: 'Ok, próxima actividad.'" Aquellos que se inscriben en su experiencia en la región salvaje de Kai Waho generalmente son personas cuyas vidas se rigen por plazos. Lo que ellos buscan cuando viajan a su base en Tamau Pā, que tiene vista a un paisaje espectacular moldeado por la megaerupción del volcán Taupo hace 27 mil años, es un contrapeso a la gestión del tiempo. "Aquí, todo se trata de whakapapa [ancestralidad] y conexión, los valores que todos compartimos unos con otros y con la tierra", dice. "Nos concentramos en aprender juntos."

Los huéspedes también reciben silencio. Kai Waho está muy lejos de la vida urbana. Situado en Ngāti Tūwharetoa, en un bosque subalpino en el borde oriental de la cuenca de Taupo, en la Isla Norte, se necesitan 45 minutos para llegar allí, sacudiéndose en un vehículo de cuatro ruedas desde la State Highway 5. Muchos huéspedes prefieren tomar un helicóptero. Loughlin alberga a turistas desde hace 11 años. Él es un chef entrenado por City and Guilds, pero también es un apasionado por las actividades al aire libre con destrezas aprendidas al lado de su difunto padre.

Los grupos de dos a cuatro personas pueden disfrutar de una variedad de actividades, incluyendo cocina tradicional, pesca de anguilas, caminatas, observación de pájaros y caza – todo regido por un principio de sostenibilidad -, además de la simple alegría de un cielo nocturno sin contaminación luminosa. Ningún día es igual a otro. "Me baso en los cuestionamientos de los huéspedes", dice Loughlin. El día generalmente será moldeado alrededor de sus necesidades e intereses. El paquete de un día ofrecido a través de Ahipara Luxury Travel se centra en kai, ahi, hāngi y hakari – comida, fuego, culinaria y fiesta -, donde los huéspedes comparten sus experiencias en comida y viaje.

Loughlin dice que los huéspedes son personas inteligentes y exitosas que disfrutan de nuevos aprendizajes a través de una experiencia intercultural e interactiva. "Nos conectamos a este lugar a través del compartir".

Un día en la vida de…
La familia de Robert MacDonald vive en Waimarama, en la costa oriental de la Isla Norte, desde hace más de siete siglos, anticipando la presencia europea en cientos de años. La playa de arena dorada cerca de la casa que su abuelo construyó hace 106 años es el lugar en donde, en 1350, la sagrada canoa Tākitimu descansó después de su largo viaje desde Hawaiki. Los remanentes de la poderosa fortaleza Hakikino, que resistió a invasiones de saqueadores tribales por dos siglos, se sitúan en la cima de un espolón rocoso.

Todas las mañanas, MacDonald reflexiona sobre la necesidad de preservar las historias transmitidas a través de las generaciones. Es por eso que él las comparte con los visitantes. Y es la inspiración para el modelo de negocios detrás de la galardonada Waimarama Māori Tours. "Compartir historias con las personas es la única manera de garantizar que ese pequeño tramo verde en la costa esté seguro", afirma. Con eso, quiere decir que los jóvenes pueden ser empleados y entrenados localmente a través de los wananga (programas de educación Māori), la flora nativa puede ser conservada y reintroducida a través de un vivero de árboles nativos, y Hakikino no se convertirá en "tan solo otra ruina". Las empalizadas fueron construidas de acuerdo con las costumbres antiguas y también se crearon esculturas y artefactos sagrados.
Una de las excursiones de Waimarama es la llamada "Un día en la vida de un anciano Māori", y eso es exactamente lo que los visitantes tendrán. La rutina de MacDonald y las actividades de la comunidad – poco más de 1000 personas – moldean la programación del día. Esto puede incluir una visita a la minúscula escuela local de unos 20 alumnos, la mayoría de origen Māori, o un almuerzo en la casa de MacDonald, donde él les presentará los invitados a sus antepasados, cuyas fotos revisten las paredes. Una vez, los visitantes participaron en el funeral de su primo. "Después de eso, un turista me preguntó si podría hacer una excursión funeraria. Yo dije: "Lo siento mucho, pero la gente no tiene agenda para morirse".

PUNTOS DE DESTAQUE
• Una experiencia conducida por un guía Māori le da vida a un destino a través de pasión, sagacidad, placer en contar historias y destrezas culinarias
• La empresa Unique Whanganui River Experience combina canotaje en el río con excelentes cenas en la naturaleza
• Las excursiones de 3 a 5 días son famosas por su kai (comida), obra del chef residente Damien Peeti, pero también por la presencia ocasional de algunos de los principales chefs Māori de Nueva Zelanda, incluyendo a Monique Fiso, Darrien Potaka y Philippa Potaka
• Los huéspedes recogen su propia comida, incluyendo pimienta de Nueva Zelanda, brotes de helecho, berro y puha, un arbusto comestible
• El río Whanganui, el año pasado, se convirtió en el primer río del mundo en recibir los derechos legales de una persona. Los Māori lo consideran un antepasado
• La experiencia en la región salvaje de Kai Waho ofrecida por Tom Loughlin se basa en Tamau Pā, con vista a un paisaje espectacular moldeado por la megaerupción del volcán Taupo hace 27 mil años
• Grupos de dos a cuatro personas disfrutan de cocina tradicional, pesca de anguilas, caminatas, observación de pájaros y caza – todos regidos por un principio de sostenibilidad  –, además de la simple alegría de un cielo nocturno sin contaminación luminosa.
• Sobre la experiencia, Loughlin dice: "Es sobre la ancestralidad y la conexión, los valores que todos compartimos unos con otros y con la tierra. Nos concentramos en aprender juntos".
• La familia de Robert MacDonald vive en Waimarama, en la costa Este de la Isla Norte, desde hace más de siete siglos, anticipando la presencia europea en cientos de años
• Con esta herencia en mente, la galardonada Waimarama Māori Tours se concentra en preservar las historias transmitidas a través de las generaciones, compartiéndolas con los visitantes
• Una de las excursiones en Waimarama se llama "Un día en la vida de un anciano Māori", que sigue la rutina diaria de MacDonald, incluyendo actividades como la visita a la pequeña escuela local o un almuerzo en su casa.
 
Whanganui
Whanganui es el lugar más excitante de Aotearoa en este momento. Y no es solo porque allí hay más días de sol y menos de lluvia que en Auckland. Usted puede comenzar su visita en el místico río Whanganui, donde es posible remar, viajar en barco a vapor, jetboat o acompañar su curso sinuoso en bicicleta. La histórica Durie Tower and Elevator ofrece una excelente vista panorámica de los muchos edificios victorianos y eduardianos de la ciudad, incluyendo la Wanganui Opera House. Pero la mayor atracción aquí es la comunidad artística. Más de 400 artistas y artesanos – muchos de ellos huyeron de las grandes ciudades – muestran sus obras en el almacén urbano Sarjeant, en una antigua alfarería y en una fábrica de lana desactivada. El mercado semanal de River Traders, al borde del río, es un gran lugar para comprar delicias locales.
 
Taupo
El lago Taupo es del tamaño de Singapur. Tiene como telón de fondo montañas cubiertas de nieve durante la mayor parte del año, incluyendo la Montaña de la Perdición de El Señor de los Anillos (Mt Ngauruhoe, en verdad). Es también uno de los mejores destinos de Nueva Zelanda para los adictos a la adrenalina. Usted puede llegar muy cerca de una pared blanca de agua que corre a través de un desfiladero, o saltar de un avión a 4.500 metros. Añada un salto en bungy jump de una plataforma en la cima de un acantilado, 47 metros sobre el río Waikato, y una caída libre cuya descarga de adrenalina seguramente durará toda una vida. Los más tranquilos pueden sumergirse en piscinas termales, caminar o andar en bicicleta alrededor del lago o simplemente comer, beber y hacer compras.
 
Napier
Napier es la capital art déco de Nueva Zelanda (y una de las capitales del mundo) – una visión impresionante de edificios bien conservados erguidos tras un terremoto devastador que tuvo lugar en 1931. Muchos visitantes se visten a la moda de la época, para combinar con la arquitectura. Napier también es una región vinícola; algunos de los rótulos más conocidos del país se producen aquí. Reserve un tour pelos viñedos o ande en bicicleta entre las bodegas. Compre productos de Napier Urban Farmers’ Market para combinar con su vino en un gran picnic junto al mar. No se olvide de añadir un donut adictivo con relleno de crema o jalea de chocolate de Mister D. Más tarde, visite el National Aquarium of New Zealand, ubicado a la orilla del mar, que posee la mayor y más diversificada variedad de animales acuáticos del país. Nade con tiburones y luego alimente un cardumen de pirañas hambrientas.