martes, 22, septiembre, 2020

El Queen Mary fue uno de los transatlánticos más lujosos y actulmente es un hotel en Long Beach (California).

Con una azarosa historia, que lo llevó de ser el buque más rápido en cruzar el Atlántico a trasladar soldados durante la Segunda Guerra Mundial, pasando por registrar una de las más elevadas actividades paranormales del mundo, el transatlántico Queen Mary, hoy reconvertido en hotel, se renueva para recuperar su antiguo esplendor.

Sin duda, el Queen Mary fue uno de los transatlánticos más famosos del pasado siglo, que prestó servicio principalmente en la travesía del Atlántico entre 1936 y 1967 para la compañía naviera Cunard Line, que actualmente sigue operando un buque que recogió su legado, el Queen Mary II.

Construido por los astilleros John Brown & Company en Clydebank (Escocia) y buque insignia de Cunard entre 1936 y 1946, cuando el Queen Elizabeth entró en servicio, ostentó el galardón ‘Banda azul’ que premiaba la travesía más rápida entre ambos lados del Atlántico en 1937 y entre 1938 y 1952.

Su velocidad, que le permitía escapar a los submarinos alemanes, hizo que fuera reconvertido y utilizado para el transporte de tropas durante la Segunda Guerra Mundial y se dice que Hitler llegó a ofrecer una recompensa millonaria por su hundimiento.

En su vida civil fue también uno de los barcos más lujosos. De estilo art decò, contaba con dos piscinas (la de primera clase con dos cubiertas de altura), biblioteca, salón de belleza, cuatro pistas de pádel, salón de baile, una sinagoga y varios restaurantes, así como perrera y zonas para niños.

Su último viaje fue en 1967, cuando navegó entre Southampton y Long Beach, California, donde fue reconvertido en hotel y atracción turística. Figura incluso en la lista del Registro Nacional de Lugares Históricos de Estados Unidos.

Según Dan Zaharoni, Director de Desarrollo de Urban Commons, la compañía que opera el hotel, “restaurar un barco histórico como el Queen Mary no es algo que se logre de la noche a la mañana”. Su objetivo, sin embargo, es ambicioso: “asegurar que el futuro de Queen Mary sea tan ilustre como su glorioso pasado”.