jueves, 24, septiembre, 2020

Río de Janeiro y su mayor festividad se convierten los escenarios de esta película en la que predominan los colores y la invitación a sambar. 

¿Qué mejor que promocionar un destino a través de una película animada? 
“Río” se convirtió en un film taquillero en el que sus protagonistas son dos guacamayos azules (Blu y Perla) que en la vida real se encuentran en peligro de extinción, cuyas aventuras se desarrollan en la ciudad carioca en plena víspera de Carnaval que través de la animación fue recreado de manera casi perfecta.

Vista Chinesa
Esta construcción se encuentra emplazada en el Parque Nacional de Tijuca y fue realizada en el siglo XX en honor a la cultura china y a la importación de té a Brasil. Desde este mirador se puede observar todo el verde con su respectiva fauna. Si bien llegar hasta allí puede ser algo dificultoso, la vista que hay al final es una verdadera recompensa para todos los sentidos. 
En la película, Perla y Blu logran escapar de los contrabandistas que los quieren atrapar por su exotismo: Entre los mismos se encuentra Pepillo, una cacatúa blanca malvada que no los dejará en paz en toda la película. En el medio del parque, Perla decide refugiarse en la copa de un árbol, pero Blu, a quien le daba vergüenza decir que no sabía volar, prefirió quedarse en el Vista Chinesa. 

 

Sambódromo
Si bien en casi toda la película hay muchas referencias hacia el carnaval y su significado, sobre todo cuando el jilguero amarillo Nico relata cómo es vivirlo, el esplendor se ve en la escena en la que se recrea el Sambódromo da Marquês de Sapucaí. Allí los dueños de Blu y Perla entran infiltrados para poder recuperarlos de las manos de los contrabandistas. Éstos habían ideado un plan que tenía que ver con  realizar un carro alegórico para poder transportar las aves al aeropuerto y así lograr su cometido, ya que de otra manera no podrían sacarlos. En esta secuencia se puede ver la inmensidad del sambódromo y todos los colores y la alegría que representa esta fecha tan importante para los brasileños. 

Cristo Redentor y Cerro del Corcovado
Cuando Blu y Perla escapan del avión de los contrabandistas, se aprecia con claridad que están descendiendo al lado del Cristo Redentor y el Cerro del Corcovado. 
La estatua tiene una altura de 30,1 metros más un pedestal de 8 metros y se extiende 28 metros de ancho de una mano a la otra. Se encuentra emplazada a 710 metros sobre el nivel del mar en el Parque Nacional de la Tijuca, en la cima del cerro antes nombrado  y puede ser visto desde casi todos los lugares de Río de Janeiro. Es considerada la estatua Art decó más grande en el mundo y además es reconocida como una de las Nuevas 7 Maravillas del Mundo Moderno junto a Machu Picchu, la Gran Muralla China, el Coliseo de Roma, el Taj Mahal, Chichén Itzá y Petra.
Para llegar a los pies de la estatua, se viaja durante veinte minutos en un tren que atraviesa la Mata Atlántica hasta llegar a la cima del Corcovado. Este trayecto también se puede hacer en vehículos o caminando. 

 

Tranvía de Santa Teresa
Este emblemático medio de transporte, también conocido como Bondinho de Santa Teresa, aparece cuando Blu le declara su amor a Perla en el techo de uno de estos vehículos y transitan un paisaje lleno de calma y romanticismo. 
Este tranvía conecta el centro de Río de Janeiro con el barrio de Santa Teresa. El mismo es utilizado por residentes y turistas. Son una verdadera atracción de la ciudad y ya forma parte del paisaje habitual de Río. 

Una de las mejores vistas se obtiene a la hora de pasar por los Arcos de Lapa, un famoso acueducto de la ciudad. Allí mismo existe una de las obras más representativas de Río: La escalera de Selarón. Los escalones llevan a los visitantes al convento de Santa Teresa y fueron decorados por el artista chileno Jorge Selarón con más de dos mil azulejos con los colores de la bandera de Brasil. El propio artista se encargaba del mantenimiento de su obra, hasta el último día de su vida. 

Playa de Copacabana 
Un escenario recurrente de la película es la playa de Copacabana. Es una de las más populares y conocidas a nivel mundial. Está ubicada en el barrio del mismo nombre y se caracteriza por la belleza de sus aguas y su pasarela blanca y negra con motivos zigzagueantes. 
La playa posee 4 kilómetros de arena blanca en donde reina la buena onda y el ambiente familiar. Allí se practican diversos deportes acuáticos y al aire libre, aunque el principal es el futvolley en el que se arman varios partidos entre argentinos y locales.