miércoles, 2, diciembre, 2020

Las máscaras del Carnaval de Venecia pueden ser consideradas verdaderas joyas por su cuidadosa y dedicada elaboración. 

La ciudad del norte de Italia tiene una larga tradición en la elaboración de máscaras, y tanto es así que hay una especialización entre los artesanos que las producen y que son conocidos como los “mascherai”. Su máximo auge lo tuvieron entre los Siglos XVII y XVIII, cuando su uso no se limitaba a las fiestas del Carnaval sino que hasta fueron obligatorias en reuniones políticas de alto nivel. 
Como todo llega, también llegó el tiempo de su prohibición, llevando a sus artesanos casi a la desaparición, pero felizmente eso no sucedió gracias al impulso de los jóvenes herederos de la tradición familiar que ha permitido que hoy en día en los Carnavales de Venecia los venecianos puedan presumir de sus mayores galas coronadas por maravillosas, imaginativas y artesanales máscaras.

Un trabajo artesanal
Quienes visiten Venecia para el Carnaval se encontrarán con cientos de máscaras en las vidrieras de los locales, pero cuidado, porque las realizadas en forma industrial y en plástico no son más que juguetes para niños. Los amantes de la tarea artesanal y el cuidado al detalle deberán dirigirse hacia aquellos que mantienen su oficio en alto y realizan productos que casi, casi, son una joya. 
Si alguien se pregunta cómo se hacen las Máscaras del Carnaval de Venecia, lo más recomendable es visitar alguno de los talleres más tradicionales como el de Ca´ Macana en el barrio de Dorsoduro, donde no sólo se puede aprender sobre los métodos de fabricación y la historia de las máscaras sino que también pueden crear la suya propia.  

Paso a paso
Para elaborar una auténtica máscara veneciana, en primer lugar hay que ser un verdadero artista. Se trata de modelar el rostro y el aspecto que tendrá el producto final con arcilla. Una vez que la cara está terminada y seca se realiza un negativo en yeso, que es sobre lo que se trabajará.
Ese negativo se rellena con papel maché. Sí, papel, la máscara final está hecha de papel para que se adapte bien a la cara de quién la llevará, transpire y apenas tenga peso. 
Luego de dejarla secar se retira del molde. 
A partir de ahí, se arreglan los bordes y se pinta de blanco. Y ya está. La máscara está oficialmente terminada. De hecho, son muchas las que se venden y se usan así: completamente blancas. Luego llega el tiempo de pintarlas y decorarlas. 

La decoración 
El trabajo de decoración de las máscaras también es artesanal de principio a fin. Aunque existen diversas formas de llevarlo a cabo, lo primero que se realiza es una especie de lijado para que la pintura definitiva se adhiera bien. Y después el único límite que existe es la imaginación del artesano. La variedad es descomunal: simplemente pintadas, decoradas como un collage de papel, con joyas, con plumas, con textos, con pentagramas, con colgantes, con bordados…
No hay ni que mencionar el enorme trabajo y el tiempo que supone que llegue hasta nuestras manos una auténtica obra de arte como éstas. Más aún si la máscara, en lugar de quedar al libre imaginario del artista, se realiza a pedido de quien la usará finalmente.

Máscaras en el cine
Muchos estudios de Hollywood se han convertido en clientes habituales de los “mascherai” de Venecia.
Una de ellas fue utilizada por Tom Cruise en  la película “Ojos bien cerrados” de Stanley Kubrik, en una escena de alto contenido erótico donde todos se esconden tras las máscaras (realizadas por el taller de Ca´Macana).  También se usan máscaras venecianas en la película “Casanova”, protagonizada por Heath Ledger; en “50 sombras más oscuras” e incluso en “Inferno” con Tom Hanks como el profesor de simbología Robert Langdon creado por Dan Brown, en que la máscara de Dante Alighieri juega un papel en la trama.