martes, 24, noviembre, 2020

El país tiene una infinita cantidad de pubs en donde se sirven cervezas para todos los gustos. Rubia, negra o rojiza, la variedad y calidad de la tradicional bebida trasciende fronteras.

No alcanza solamente con apreciar sus paisajes para conocer realmente Irlanda. En donde sobresale su cultura son sus pubs, su whisky y, sobre todo, su enorme variedad de cervezas. Los irlandeses beben casi 90 litros de cerveza al año por persona, de los cuales las dos terceras partes las consumen dentro de sus famosos pubs. Casi como un ritual todo se celebra allí: cumpleaños, aniversarios, una graduación, y siempre se brinda con una Pinta de cerveza (¡473 cc en cada vaso!). Invariablemente lo primero que nos surge como imagen al hablar de cervezas irlandesas es esa bebida oscura y espesa que desde hace casi 260 años se produce en la misma destilería: Guinness. 
Esta cerveza negra seca, del tipo stout, fue elaborada por primera vez por el Arthur Guinness, en la empresa cervecera St. James’s Gate Brewery, ubicada en la ciudad de Dublín. Guinness se elabora desde el año 1759, y tuvo sus orígenes a principios de 1700, en Londres, con un estilo porter. Esta cerveza es una atrevida combinación de sabores que han llamado la atención de sus fanáticos, que al probarla, quedan hechizados. Su aroma es exquisito, con un toque de café, su sabor es el balance perfecto entre dulce y amargo, su boca es suave y equilibrada, y su apariencia es distintivamente oscura, con una espuma cremosa. ¿El secreto? tostar los granos a 232 grados, momento en que adquieren el color y el sabor clásico que dan nacimiento a la bebida más famosa de Irlanda. 


Es muy espesa, y es la cerveza que más cuerpo tiene. En Irlanda dicen que 2 Guinness y un limón son suficientes para alimentarse durante el día. Hasta a las embarazadas les llevan una Guinness al hospita después de dar a luz porque tiene mucho hierro y le hace recuperarse antes.
Pero por supuesto no es la única. Si buscan una bebida más clara, la elegida, sin dudas es la Smithwick´s, la cerveza rubia más conocida de Irlanda. Es más “tostada”, y es fácil de encontrar en todos los pubs. Desde hace 300 años que la marca deja su huella en el mundo, y por eso la disfrutan en muchos países de Europa, América y Asia. Su aroma es limpio y delicado, con diferentes combinaciones de frutas, flores y malta. Su apariencia es clara, con un color rubí, y una espuma cremosa, mientras que el sabor es limpio y refrescante, con un balance entre el dulce y el amargo.
Podría decirse que otra de las mejores cervezas de Irlanda es la O’Hara’s Irish Stout. Es una cerveza artesanal que viene mayormente embotellada y se vende en las variedades rubia, tostada o roja. Es una bebida para aquellos que tienen un paladar fuerte, ya que predomina el sabor amargo como el café, aunque no pierde la dulzura del caramelo que caracteriza a estas cervezas. El aroma es muy rico gracias a unos toques de licor y el sabor es exquisito.

Muchas opciones

Lo que llama poderosamente la atención en los Pubs son las canillas de cerveza tirada, ya que pueden tener entre 12 y 15 marcas y variedades, muchas más que las vemos en la versión local de los pubs de Dublín (aunque en cada pueblo y ciudad de Irlanda hay casi uno ¡por cuadra!)  
Son marcas locales la Murphy´s, la cerveza Stout más pedida detrás de la Guinness y es el orgullo de los habitantes de Cork, donde se encuentra su fábrica. 
También la Killkeny, una cerveza tostada muy popular en los 90s, que se produce en la ciudad que le da nombre. 
De la región de Galway proviene la Galway´s Hooker, por la que los locales se decantan sobre todo por la variedad lager. 


Producida en Hilden, muy cercana a la capital de Irlanda del Norte (Belfast) se encuentra la cerveza que lleva el nombre del pueblo y se trata de una cerveza rubia, lager, que se consigue mayormente envasada, y es raro verla en las canillas de los pubs fuera de Belfast. 
Harp es otra de las marcas más comerciales del país. Una cerveza tipo ‘Lager’, refrescante y ligera. Una bebida ideal para disfrutar en esos pocos días que aparece el sol para calentar las praderas irlandesas. ¡Y no es cuento! El verano puede durar un par de horas, experimentando todas las estaciones durante el mismo día.