martes, 29, septiembre, 2020

La Plaza Dorrego en la intersección de las calles Defensa y Humberto 1 del barrio porteño de San Telmo fue el lugar elegido por el  Arquitecto José María Peña, ex Director del Museo de la Ciudad de Buenos Aires, para generar una “Feria de Anticuarios”, o “Feria de Pulgas”, como se las conocía en otras partes del mundo. La idea rectora era que se convirtiera en una sala al aire libre del Museo. Todo lo que ahí se vende formaba parte de casas de Buenos Aires, y una razón muy poderosa era hacer que la gente que fuera a la Feria redescubriera en algunos casos el barrio viejo, o en la mayor parte de los casos, lo viera por primera vez.

De los 30 puestos iniciales a los más de 236 del día de hoy muchas cosas pasaron en el país y en el mundo pero nunca se perdió la esencia inicial.

“La Feria se hace todos los domingos, salvo casos excepcionales, y allí estamos ¡llueva o nieve! Como aquel recordado 9 de julio de 2007, ahora nos autorizaron a armar la Feria los feriados también”, nos cuenta Eduardo Lalo Segurado, Presidente de la Comisión de Permisionarios de la Feria de San Telmo.  

“Estamos en una etapa de cambio generacional en la Argentina porque hay permisionarios que están desde el primer momento y cada vez nos involucramos más con actividades y en beneficio de la gente del barrio. Para Reyes y Navidad hacemos una campaña para recolectar juguetes y los repartimos entre los chicos más necesitados. Nuestra idea es relanzar la Feria y para eso también estamos trabajando en la estética de la ornamentación y los resultados son más que satisfactorios. De más está decir que a partir de eso estamos renovando todas las redes sociales”. 

Para no confundirse

“Ante la aparición de muchos puestos de artesanos en las inmediaciones de la Plaza Dorrego queremos que quienes se acerquen al Barrio para ver la Feria de San Telmo tengan bien presente que sólo pertenecen a la misma los puestos que están sobre la misma Plaza, la calle Defensa desde la Avenida San Juan y hasta pasar Humberto 1 y nada más”, nos aclara Elsa Muñoz, Tesorera de la Comisión de Permisionarios. 
San Telmo no era un polo de antigüedades como lo vemos hoy, al dar comienzo a la Feria sólo había un anticuario en el barrio, que no quiso participar de la misma y cerró poco tiempo después. Fue el éxito de la misma Feria lo que llevó a que muchos de los puesteros se plantaran definitivamente con locales, más o menos importantes, sobre la calle Defensa y también sobre Humberto 1. 

La Feria en esencia

Quien se llegue hasta allí cualquier domingo podrá creer que verá curiosidades, recordará su niñez o rememorará los cuentos de sus abuelos sobre su vida diaria, pero es mucho más, y así nos lo explica Eduardo Ruiz, uno de los puesteros históricos: “lo que ofrece la Feria más que nada es un recorrido de la historia de lo rico que fue nuestro país. Porque hay cosas que es increíble que estén ahí al aire libre en un puesto. Es una sorpresa para el turista y son muchos los que nos dicen que no pensaban que era tal su magnitud. En las ferias de Montevideo o Santiago de Chile no hay tantas antigüedades de verdadero valor, allí son más al estilo de las Ferias de Pulgas de Europa con ropa vieja, u objetos sin tanta calidad”.
Para Nat Geo Traveller es la segunda Feria de Antigüedades del mundo después de la de Portobello Road en Londres.   
Como el requisito de que los puestos se mantengan interesantes y no se pierda calidad, deben exponerse objetos de más de 30 años, pero “al paso de los años, han comenzado a integrarse piezas de los años 70 y 80 y tenemos varios puestos de vinilos, mapas antiguos, soldaditos de plomo, cuchillería, relojes, botones, etc.”, agrega Eduardo Segurado. También hay puestos con ropa de 1940 para atrás, carteras, bijoux y hasta armas de la Conquista del Desierto.

Antigüedades sí, pero no anticuados

La modernidad llegó también a la Feria y a los puestos que ya aceptan tarjetas de crédito o débito con el postnet móvil de Mercado Pago. Eso les ha facilitado la vida a los vendedores y a los compradores. 

 

Visitantes ilustres

“Entre quienes nos han visitado se encuentra el príncipe de Japón Akihito; Catherine Deneuve; Pérez Reverte; Steffi Graff y Andre Agassi; Sharon Stone; Jonathan Pryce; Carmen Maura; John Malkovich”, dice Eduardo Ruiz, “y por supuesto todos ustedes que serán más que bienvenidos”.