domingo, 27, septiembre, 2020

El evento se llevará a cabo en el Theresienwiese (Prado de Teresa), y se estima que, al igual que años anteriores, entre seis y siete millones de visitantes tendrán la oportunidad de degustar las mejores cervezas alemanas. El Oktoberfest nació en 1810, con el matrimonio entre el Príncipe Luis I de Baviera y Teresa de Sajonia y Hildburghausen. Desde su creación dejó de celebrarse sólo en épocas de guerra o por otras cuestiones de fuerza mayor. En más de 200 años de existencia, solamente se vio interrumpido en 24 ocasiones.

De trajes y costumbres  

El día domingo previsto para el inicio de la celebración y luego de la llegada de los wiesnwirte (propietarios de las cervecerías), escoltados por caballos, el alcalde abre el primer barril de cerveza con el grito tradicional “O ‘zapft is!” (que significa “¡Ya está abierto!“) y da comienzo a la fiesta de la cerveza. Después es tiempo para el desfile de trajes tradicionales.
Los hombres suelen llevar un clásico sombrero de fieltro, originado en la región tirolesa de los Alpes. Representa un trofeo de caza, es decir, cuanto más largo es, más habilidades tiene la persona que lo lleva puesto.
Además usan una camisa blanca o a cuadros de colores bajo el clásico y tradicional pantalón bávaro de cuero de cabra (Lederhosen) con sus habituales tirantes. Hay una versión de color marrón o negro, que es utilizado principalmente por los jóvenes, y se distingue de los otros porque el pantalón termina sobre la rodilla; el modelo de mayor difusión es el del pantalón que llega debajo de la rodilla, y también está el largo hasta los tobillos.
El calzado habitual son unos zapatos de trabajo utilizados originalmente en el escarpado territorio alpino y que otorgan mucha estabilidad gracias a la suela y la punta reforzada.
Las mujeres, por su parte, suelen vestir una prenda que nació en el siglo XIX como uniforme de las domésticas austríacas y que a partir de 1870 empezó a ser valorado y utilizado por la burguesía, hasta convertirse en una auténtica vestimenta de moda. Está compuesto por una blusa y un corsé que van junto a una falda que lleva por encima un delantal. Hay un simpático dato por el que se puede saber sobre la situación sentimental de cada una de ellas: si el delantal tiene un nudo al costado izquierdo, significa que está soltera, en cambio, si el nudo está a la derecha, está comprometida. Como para no quedar  “pagando”.  

Beber hasta no poder más

Durante dos semanas, los turistas podrán disfrutar de litros de cerveza, mucha comida y diversión con shows que se renuevan anualment en las 14 carpas que se arman para la fiesta. 
El Oktoberfest cuenta con numerosas atracciones de feria, escenarios con espectáculos que van desde la polka hasta la música comercial, y un gran ambiente festivo capaz de cautivar a todos los visitantes. La entrada al área y a las carpas cerveceras son gratuitas, aunque el ingreso a los bares se hace sin previa reserva, en cualquier día de la semana, por lo que es aconsejable ir bastante temprano para asegurarse un lugar (a eso de las 14 hs). Sin esa prevención no quedará más que esperar muchas horas en largas filas para poder entrar. 
Quienes quieran llegar en bicicleta tendrán un estacionamiento frente a las entradas principales. Eso sí el uso de scooters, patines en línea, patinetas y equipos similares no está permitido en el terreno. 
Lo que se sugiere es llevar dinero en efectivo porque muchos locales no aceptan tarjetas de crédito. 
Claro que en la Oktoberfest se bebe cerveza (¡y mucha!) pero es una fiesta a la que concurre la familia entera y todos encuentran motivos para divertirse y pasarla bien. Especialmente los días martes son los “días de las familias”. 
Un dato no menor es que alrededor del 66% de los visitantes del Oktoberfest utiliza el transporte público (tal vez para poder beber sin que nadie los multe por conducir alcoholizados, ¿no?), lo que significa alrededor de 500.000 pasajeros adicionales por día.
En referencia a la economía, el festival genera 1.16 billones de euros, y los visitantes dejan como ganancia unos 396 millones de euros (un promedio de casi 64 euros por persona). 

Dando vueltas por Múnich

Cuando se llega a la ciudad, el primer lugar para ir sí o sí es la cervecería Hofbräuhaus. Es la más turística, y una de las más antiguas. Tiene capacidad para 3.000 personas aproximadamente, y recibe alrededor de 35.000 visitas por día en su enorme salón interior, que además tiene subsuelo y patio. Se estima que un alemán bebe más de 140 litros de cerveza por año, y el plato ideal para acompañar cada chopp es la salchicha Weisswurst con chucrut, ¡obvio! Figuras como Mozart o Lenin fueron algunas de las célebres personalidades que disfrutaron de un buen vaso de cerveza a lo largo de la historia, que comenzó en 1589, con la inauguración de la fábrica Weissbier.
Otro lugar importante para visitar está situado en el corazón de la ciudad y se trata nada más y nada menos que de Viktualienmarkt, un mercado de alimentos de 22.000 metros cuadrados de superficie en el que más de 140 vendedores ofrecen los mejores alimentos, frutas, quesos, flores e infinidad de productos coloridos. Sin dudas, es el lugar ideal para quienes no tienen ganas de ir a un restaurante, y que prefieren comer algo rápido, de buena calidad, y relativamente económico.
Para los fanáticos de la música, pasar por Bayerischer Hof es una parada obligatoria, ya que hay un improvisado altar en honor a Michael Jackson, quien solía alojarse en este hotel que, tiempo después, se hizo muy famoso por la imagen del Rey del Pop con su hijo en brazos desde la ventana.
En relación a los amantes del deporte, hay un ícono fundamental para conocer como el Olympiapark (Parque Olímpico). Fue construido para los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, y es un espacio verde que ocupa más de 300 hectáreas de extensión, con instalaciones que incluyen un estadio, una pista de patinaje sobre hielo, una piscina cubierta, una pista de ciclismo, un anfiteatro, un pabellón olímpico, un acuario de peces mediterráneos y tropicales, y una pequeña capilla. Es el lugar preferido para los ciudadanos del mundo que buscan un lugar para pasear o correr, y también compone el escenario ideal para la celebración de diferentes eventos musicales, exposiciones y congresos. 
Otro emblema deportivo para conocer es el estadio Allianz Arena, en el que juega el F.C. Bayern Múnich en condición de local, tanto en la Bundesliga como en la Champions League. Tiene capacidad para 75.000 espectadores, y fue una de las subsedes del Mundial de Fútbol Alemania 2006.
Tener la posibilidad de conocer Múnich es algo fantástico, y si encima está la chance de ir para allá y presenciar un festejo increíble a nivel mundial como el Oktoberfest, hacen del viaje una experiencia única e inolvidable.