jueves, 1, octubre, 2020

Las condiciones climáticas no son muy agradables que digamos. La ubicación no es estratégica, y el aislamiento apenas son algunos factores que invitan a los turistas a radicarse en un lugar impensado. Sin embargo, existe un pueblo muy pequeño en Suiza, con 248 habitantes, llamado Albinen, que realizó una oferta irresistible para atraer una mayor cantidad de viajeros que estén dispuestos a radicarse en sus tierras por 10 años, y así garantizarse la continuidad por encima de la desaparición total.

La suculenta oferta de 53 mil euros es prácticamente imposible de rechazar, aunque el desafío consiste en empezar una vida completamente distinta en el pueblo de Albinen. Vale destacar, también, que en aquellas familias con hijos, la suma aumenta en 7.600 euros por cada integrante de la misma.

Al sur del país, rodeado de montañas, Albinen ofrece una tranquilidad inigualable, ya que se encuentra lejos de las grandes ciudades de Suiza, con espacios realmente maravillosos entre los que se destacan los bosques, las zonas ganaderas y agrícolas y varios paisajes únicos.

Para acceder a este reconocimiento, hay ciertas pautas que hay que respetar sí o sí, como tener menos de 45 años, y construir o adquirir una casa en la que se deberá vivir por un período mínimo de 10 años. La casa no puede ser utilizada para vacacionar, y si esto ocurre, se procederá a confiscar la totalidad del dinero.

Además de tener todos los papeles en regla, los solicitantes deberán demostrar que van a hacer una inversión en el pueblo de al menos 170.000 euros. Para ello, deberán tener sí o sí  la solicitud de una autorización para la construcción de una vivienda o un contrato de compra de vivienda documentada como corresponde. Otro dato llamativo es que, para fomentar la economía local y regional, los nuevos residentes tienen que otorgar por su parte el 70% de los contratos de construcción o renovación a empresas del cantón de Valais.

Las autoridades de Albinen admitieron que, debido a sus propias condiciones, solo podrán atraer, en el mejor de los casos y en un plazo de cinco años como máximo, a 5 o 10 familias jóvenes como mucho.