martes, 22, septiembre, 2020

Como destino de Luna de Miel, las Islas Vírgenes Británicas se presentan como ideales. No cabe dudas. Será por el paisaje pulcro, casi tallado a mano, prolijo, sin imperfecciones que salten a la vista, en el que las playas sobresalen, por el color y la temperatura del agua. Donde el clima es ameno y ayuda a soñar. Si lo que se busca es pasar un tiempo irrepetible, este archipiélago es el lugar donde la costa norte enfrenta al Océano Atlántico y la del sur se abre al Mar Caribe. 


Podríamos continuar diciendo que la mayoría de las islas son de origen volcánico, y que sólo unas pocas (16) están habitadas; que presentan escarpados relieves y amplias bahías; o que las más importantes son Tórtola, Virgin Gorda, Jost van Dyke y Anegada, esta última la única de origen coralino. Pero no. La idea es repasar los verdaderos atributos de este destino, como sus playas perfectas, ideales para que las parejas puedan descansar, tomar sol o, por qué no, practicar una amplia gama de deportes acuáticos, en especial la navegación a vela, que es parte de la atracción principal. De hecho, es considerado como un paraíso para los navegantes.

Cada mes de noviembre
se realiza el
Anegada Lobster Fest, el momento propicio para saborear langostas en todas sus formas. 

En profundidad
La isla más grande es Tórtola, donde se nuclean gran parte de los servicios turísticos. Allí mismo se encuentra el Road Town, una extensión llena de tiendas y museos. Un verdadero paraíso de 19 por 5 kilómetros de arena blanca, montañas con frondosa vegetación, ruinas y destilerías de ron. 
Su relieve accidentado, cubierto de selva tropical, ofrece bahías protegidas con playas blancas de aguas profundas, excelentes para la navegación o para el buceo y el snorkeling.
Otro de sus atractivos son sus increíbles delfinarios en un ambiente totalmente natural. Ahí se pueden realizar divertidas actividades con estos inteligentes animales. Mientras se camina por el muelle, es posible notar cómo los delfines siguen a los turistas y esperan que empiecen a jugar con ellos. Son animales que aprecian el contacto con el humano y disfrutan la compañía de las personas. 
Es por esto que pasar un día con ellos es cita obligada en las islas Vírgenes, sobre todo por la experiencia de tener un encuentro cercano con los habitantes del mar. 
En Virgin Gorda, llamada así por Cristóbal Colón, además de ofrecer playas desiertas y un patrimonio natural protegido invaluable, cuenta con The Baths, una zona de grandes rocas graníticas que forman cuevas y piscinas naturales de agua salada. Anegada es la única isla coralina del conjunto y está rodeada del tercer arrecife de coral más grande del Caribe, de 62 kilómetros de extensión, lo cual constituye una excelente opción para el snorkelling y el buceo. Además de las playas de arena blanca y calmas aguas, ofrece una rica historia, con sitios arqueológico de 1000 años y cientos de historias surgidas a partir de los naufragios de piratas y corsarios. 
Jost Van Dyke es una isla muy particular en muchos aspectos. Sus escasos habitantes son capaces de dar la mejor de las bienvenidas y un ambiente muy animado. La comida y la bebida son la norma para pasar los días aquí, con restaurantes y bares de excelente nivel y carácter sencillo. Las fiestas, las bahías llenas de yates y los excelentes tragos hechos con el exquisito ron local hacen olvidar que uno se encuentra en un pequeño reducto caribeño de tan sólo 6 km de largo y 4 km de ancho. Pero para una Luna de Miel, ¿se necesita algo más?

Bares con onda

Las Islas cuentan con espectaculares bares de playa con mucha onda. La mayoría se concentran en Jost Van Dyke. Foxy’s Tamarind, Ivan’s stress free, Hendo’s Hideout o Soggy Sollar Bar sirven deliciosos tragos y comida para picar en el mejor ambiente con música en la playa, relajándose en algunas de las reposeras del lugar o sus hamacas paraguayas. ¡No hay que perderse el PainKiller! Un trago unico.

Pequeños secretos

-Norman Island sirvió de inspiración a Robert Louis Stevenson para escribir “La Isla del Tesoro”. 
-Las islas Peter, Necker y Guana ofrecen hoteles de lujo.
-Todos los meses se celebran las fiestas de luna llena y hay una “Navidad en Julio”. 
-Sus más de 60 islas están en un radio de 100 km2, a veces se puede ir nadando de una a otra.