sábado, 26, septiembre, 2020

Pocos destinos en el mundo pueden compararse con La Polinesia; más aún si hablamos de un viaje en pareja, una Luna de Miel. La tranquilidad paradisíaca resulta un bálsamo en el cambio de ritmo rutinario, enmarcando a sus islas como el lugar perfecto a visitar en una ocasión así.
La Polinesia, también conocida como “Tahití y sus islas”, es uno de los archipiélagos más grandes y exclusivos del mundo. Debido a esto, la variables a la hora de planear la travesía son muchas, pasando entre diversas formas de conocer sus islas, hasta la modalidad del viaje -romántico o deportivo, por ejemplo-. Entonces, a continuación se resumen algunas de las propuestas más atractivas que este destino posee para las parejas recién casadas, en busca de un viaje para recordar.

La belleza del Pacífico

Estas islas están esparcidas por el Océano Pacífico. Se trata de un destino realmente paradisíaco que invita a vivir el contacto directo con la naturaleza en su máxima expresión. Pero su fuerte, además de sus paradisíacas playas, es su impresionante hotelería. Las islas son muy diferentes entre sí, y si en algunas se pueden encontrar montañas, otras son un simple atolón coralino que se levanta escasamente sobre el nivel del mar. 
Uno de los itinerarios más comunes elegidos por el turista que viaja hacia la Polinesia, es hacer una noche en Papeete, cuatro noches en Moorea, cuatro en Bora Bora y otras cuatro en alguna otra isla a elección. En el archipiélago de la Sociedad es recomendable visitar Guajines o Tahaa, donde hay hoteles de muy alta categoría. Sin embargo, Guajines cuenta con más diversidad en la oferta hotelera, además se trata de una isla que conserva lo antiguo de la cultura Polinesia. Si es posible, se puede ir hasta el archipiélago del Tuamotu, donde hay que estar preparado para encontrarse solo con la naturaleza y uno mismo: allí se pueden realizar excursiones en la laguna, así como bucear entre corales. 
Bora Bora y Moorea son las islas más habitadas y se puede disfrutar de shows polinesios de la mejor categoría. También cenar en los variados restaurantes con comida internacional pero con una gran influencia francesa. Los hoteles son muy íntimos, tienen una particular característica: pueden estar con ocupación completa y a la vez se experimenta la sensación de ser los únicos pasajeros alojados en él. La privacidad es tal que permite disfrutar con absoluta tranquilidad el espacio y los servicios que ofrecen. 

Como territorio francés de ultramar en este destino se mezcla el glamour europeo con la famosa cordialidad polinésica. 

Detalles a recordar
Lo primero a destacar es su clima tropical o ecuatorial. Es decir, aquí no existe esa clara diferenciación de estaciones como tenemos en nuestro país, porque siempre hace calor. Lo único que varía es que llueva o no. Y en general las lluvias son bienvenidas para atemperar un poco la piel sobreexpuesta al sol y bajar la temperatura.  
Al igual que sobre la tierra, el mar se mantiene cálido todo el año. Además, por la especial conformación geológica y estar rodeadas de barreras de coral, las olas son algo desconocido en sus playas. Esa calma, y la prolongada exposición al sol, las hace particularmente cálidas y transparentes, ideales para hacer snorkel y descubrir la colorida vida marina. Por otro lado, su rica historia hacen a estas islas sumamente atractivas por la gran variedad de tradiciones y festividades.

Su gastronomía
La Polinesia se caracteriza por tener una cocina enriquecida por los atributos naturales del territorio, especialmente gracias a la frescura de los mismos. Con sabores exóticos como fuente principal, su gastronomía se fue adaptando a los gustos de los visitantes: tanto europeos como asiáticos han aportado sus estilos y especias, dando giros inéditos a sus platos. 
Como es de esperarse, una de sus especialidades proviene del pescado: poseen docenas de variedades de pescados de laguna. Pero, por otro lado, la carne vacuna es apreciada de la misma manera, ya que las islas importan productos de calidad desde Nueva Zelanda. Hay varios platos típicos que no pueden faltar a la hora de elegir: El Poisson Cru a la Tahitiana -marinado con limón, leche de coco y camarones-; Las Chevrettes -que contienen camarones como su ingrediente principal-; La Salade Ruse -es una ensalada hecha con hojas de taro hervidas, crema de coco y gambas-; y Ma´a tinito – del lado de la cocina China, es una combinación de cerdo, frijoles rojos, espinacas y macarrones-. 
Por lo general, la cocción de la zona suele realizarse en un horno cavado en la tierra. De esta forma, el plato se cocina enterrado, sobre piedras calientes y envuelto en hojas de plátano. Las bebidas también tienen una fuerte base natural, y los jugos de frutas como el mango, el melón y la piña son los favoritos de los locales. Pia es el nombre de la cerveza, una de las bebidas alcoholicas preferentes de La Polinesia; pero por sobre todo, el Maitai, su coctel clásico y distintivo -a base de ron blanco, piña, granadina y jugo de lima, entre otros-.

Qué hacer en Papeete

1-El mercado público (Mapuru a Paraita) es el mejor lugar para descubrir los productos de las islas y la vida cotidiana de su gente.
2-Museo de la perla. Robert Wang tiene tiendas en los principales hoteles y su museo en el centro comercial Vaima, de entrada gratuita, es imprescindible para familiarizarse con el cultivo de esta joya del mar.
3-Tahiti es cuna del surf y representa una de las mecas del surf del Pacífico, para muchos lo principal que hacer en Tahiti. La ola de Teahupoo, en Tahiti Iti, es mítica entre los devotos de la tabla. Los menos audaces encontrarán olas menos vertiginosas en Papara o Taapuna, en la costa oeste; o en Papenoo en la este.
4-La isla cuenta con siete centros de buceo y gran variedad de sitios.