viernes, 27, noviembre, 2020

Tras el paso de Irma todos se pusieron a trabajar para recuperar los destinos turísticos cubanos en tiempo récord. Después del impacto inicial, tanto los empleados de los hoteles como los mismos turistas que estaban en el destino se arremangaron y comenzaron a despejar los restos que los fuertes vientos habían desparramado por las instalaciones: ramas, sombrillas y sillas del área de la piscina que estaban en cualquier lado fueron reubicadas en sus sitios originales o dispuestas para retirar si se encontraban rotas. 
Los encargados de mantenimiento tuvieron a su cargo la reposición de vidrios rotos mientras que los jardineros tuvieron una difícil tarea al volver a poner en condiciones las plantas ornamentales que perdieron todas sus flores. 
Felizmente el invierno del hemisferio Norte les dio un respiro y la renovación de la naturaleza llegó a esta nueva primavera con todo su esplendor, al mismo tiempo que las obras de refacción y remodelación de muchas de las instalaciones turísticas de los Cayos cubanos llegaban a su fin. 

Resultados a la vista
El 9 de septiembre de 2017 quedará en el recuerdo como el día en que Irma trajo sus vientos huracanados causando destrozos en las instalaciones de Cayo Santa María, uno de los destinos turísticos cubanos que más está creciendo en los últimos tiempos.
Pero también será el día que trajo oportunidades, ya que muchos de los hoteles aprovecharon el parate obligatorio para realizar las reparaciones necesarias, pero también para renovar la pintura, cambiar cubiertas de las palapas, remodelar los jardines y los accesos a las playas, dejándolos más lindos que antes del paso del huracán.  
Tal vez quien llegue distraído a la Cayería del Norte no entienda porqué muchas de las palmeras tienen su cabellera tan raída, es que las hojas perdidas tardarán un poco más en crecer, pero después de esa primera impresión, y mientras disfrutan de un mojito descansando en una playa de arenas doradas y aguas de un azul increíble, esa imagen desaparecerá para siempre.  

Un camino premiado y reparado
El acceso a los cayos desde Caibarién hasta el Cayo Santa María se hace sobre una ruta de 48 kilómetros de largo que corre sobre el mar a muy baja altura. Es decir que cuando uno transita por él casi pareciera que en realidad está navegando, no circulando en un vehículo terrestre.
Este camino, al que se conoce como Pedraplén, está considerado como el mayor del mundo y obtuvo algunos reconocimientos internacionales como el “Premio Internacional Puente de Alcántara” en la VII edición, premio destinado a reconocer, dentro del ámbito latinoamericano, la obra pública que reúna mayor importancia cultural, tecnológica, estética, funcional y social, teniendo en cuenta también la calidad técnica y la estética.
Una de sus prioridades, además de poder llegar a estos bellos cayos (ya que conecta con Cayo Las Brujas, Cayo Ensenachos y Cayo Santa María) ha sido el preservar el ambiente marino tratando de no interferir en la vida de peces y mamíferos marinos que eligen este paraíso para vivir. La solución fue realizar 45 puentes de hormigón que permiten el flujo del mar y sus habitantes entre un lado y otro del camino. 
Lamentablemente las marejadas del huracán Irma lo habían dañado en varios puntos del recorrido dejando aislados a los establecimientos hoteleros del destino sólo por diez días, ya que ese tiempo fue el que se tomaron las brigadas que trabajaron jornadas de 14 a 16 horas diarias para reparar (provisoriamente) el paso de los vehículos. 
Las tareas de reparación continuaron durante meses, pero hoy en día la obra está mejor que en el momento de su inauguración en 1999.

Destino encantado 
Cayo Santa María es una pequeña isla (16 kilómetros de largo y dos de ancho) en la Bahía de Buena Vista, en las afueras de la Costa Norte de la isla principal de Cuba. Este pequeño rincón cubano cuenta con una hotelería de primerísimo nivel, con instalaciones muy completas y con toda la onda de un hotel de playa, con lobbys abiertos a la brisa marina, bares por doquier (inclusive en la piscina y al borde de la playa), deportes acuáticos, y una gastronomía que satisface los paladares más exigentes, con restaurantes especializados en cocina internacional.
Todas las playas de Cayo Santa María son públicas, y varias de ellas aún se mantienen vírgenes. Poseen aguas cálidas y poco profundas, ideales para ir en familia y con hijos pequeños. A fin de reducir el impacto ambiental de la vegetación costera los hoteles tienen pasarelas para acceder a la playa (algunas de hasta dos metros de alto y algunos centenares de metros). 
Una experiencia
El hotel Meliá Paradisus Cayo Santa María es un moderno ecoresort Ultra Todo Incluido situado en hermoso entorno natural. Su arquitectura fue concebida en armonía con el paisaje costero, a partir de bungalows de tres y cuatro niveles con amplias habitaciones tipo Junior Suite y Suite. Además ofrece secciones exclusivas Royal Service (sólo adultos) y Family Concierge que ofrecen servicios especiales con el más alto nivel de personalización y detalle.
A la hora de elegir dónde y qué comer los huéspedes pueden elegir entre los 8 restaurantes, 5 snacks y 15 bares. Desde un pescado al grill, pasando por una selección de Sushis, a platos con raigambre caribeña, todo es posible. Y más aún. El reconocido chef español Martín Berasategui le da su impronta al restaurante PASSION, un espacio para vivir una experiencia culinaria donde el glamour y el gusto por los detalles completan una atmósfera perfecta para el romance y la complicidad.